Carmena se «olvida» de dar su título a la mezzosoprano Teresa Berganza

Son innumerables los títulos que ha recibido Teresa Berganza a lo largo de su vida. Basta recordar algunos de los más recientes: la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (2018) o el Premio Internacional de la Ópera (2018). Y los ya más lejanos como la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes (1982), el Premio de la SGAE (1985), el título de Comendadora de la Artes y las Letras de Francia (1985) el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1991), la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid (1991), la del Ayuntamiento (1998), el Premio Nacional de Música (1996), la Legión de Honor francesa (2012), la Gran Cruz de la Orden de Alfonso X el Sabio (2013), etc.

También hay conservatorios o auditorios, como el de Villaviciosa de Odón, que llevan su nombre. Recientemente se le ofreció que lo llevase el Auditorio-Teatro de San Lorenzo de El Escorial, lo que ella rechazó ante la escasa actividad del centro y posiblemente el miedo a que acabe cerrado. Ya retirada de los escenarios, a los que sigue acudiendo para recibir homenajes, desarrolla una impagable labor docente. Así, a finales de año pasado, en el Teatro de la Zarzuela.

Hubo entonces una campaña para que el Ayuntamiento de Madrid le concediese el título de «Hija predilecta» y se pretendía que ello llegase antes de que acabasen sus clases. No hubo tiempo porque las cosas de palacio van despacio, pero lo aprobó la Comisión de Cultura y los grupos parlamentarios que componen el consistorio acordaron por unanimidad concederle ese título a quien es chulapa de pleno derecho. No en vano nació un 16 de marzo de 1933 en Madrid, en cuyas calles cercanas al Teatro Real jugaba de niña. Estudió en el Conservatorio de la capital y nada más acabar sus estudios de música ya obtuvo su primer premio, el Lucrecia Arana en 1954, para un año más tarde debutar en el Ateneo de Madrid, acompañada al piano por Gerardo Combáu. Pero el título de «Hija predilecta» no acaba de llegar. Si llegó, casi con nocturnidad, la placa que hay en la casa donde nació. Al parecer la norma es que quien va a ser honrada con el título ha de estar en el Ayuntamiento esperando a que el pleno lo ratifique y entonces recibirlo. Primero fue una gripe, ahora una caída, pero ¿en qué estarán pensando los políticos del consistorio o sus muchos asesores para entregárselo? Teresa ha cumplido 86 años. Al paso que vamos sucederá con este título lo que con la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Barcelona a Montserrat Caballé. Voten en el pleno y lleven a su casa de San Lorenzo de El Escorial la distinción.