El colegio Blas de Lezo tendrá nuevo director el lunes

Malestar en la docencia porque los padres decidan quién debe ser el director de un centro.

Los padres quieren que se dé un año de margen al director del colegio para ver si mejora el proyecto que suspendió. Foto: Luis Díaz
Los padres quieren que se dé un año de margen al director del colegio para ver si mejora el proyecto que suspendió. Foto: Luis Díaz

Malestar en la docencia porque los padres decidan quién debe ser el director de un centro.

Las familias del colegio Blas de Lezo, en las Tablas, no se dan por vencidas. Quieren que continúe su director, Javier Montellano, al frente del centro educativo pese a haber sacado un 4 en el proyecto que, de haber aprobado, le hubiera permitido seguir al frente. No es la primera vez que su proyecto no sale adelante. El actual equipo (director, jefa de estudios y secretaria) presentó un proyecto en 2014 para la dirección del colegio Tierno Galván de Alcobendas, pero quedó descartado al sacar otro aspirante mejor nota.

Pero las familias apoyan su trabajo en el Blas de Lezo. Quieren que se haga un «nombramiento extraordinario» por parte de la Consejería de Educación, la misma fórmula que empleó la Administración educativa en 2015 para colocarle como director en este centro de nueva creación. Esta fórmula le permitiría continuar un año más en el cargo, tiempo suficiente para poder presentar un proyecto mejor elaborado y que le permita aprobar de una vez por todas.

Al parecer, el pasado miércoles, la Consejería ofreció a los padres la posibilidad de nombrar a un nuevo director y que conservaran su puesto la jefa de estudios y la secretaria. La opción fue rechazada. «O los tres o ninguno», dijeron.

La última oferta se hizo ayer. Se ofreció a la jefa de estudios nombrarla directora de manera «extraordinaria». Eso la daría un año de margen para realizar el curso de dirección de centros educativos. Fue rechazado también. «O los tres o ninguno», dijo. Así las cosas, la Consejería de Educación tiene que nombrar un director el lunes y desde el sector educativo no se ve con buenos ojos el desafío de los padres a la ley. «Si el director no ha aprobado el examen para continuar, los padres no pueden ser quienes pongan o quiten un director porque hay una norma que regula los requisitos para desempeñar el cargo y el proceso es transparente. A este paso cualquier día van a venir a decirnos como tenemos que dar las clases», aseguran.

La opinión de los docentes del centro también está dividida. Hay algunos que apoyan su proyecto educativo, pero entre otros hay desencanto, según ha podido saber LA RAZÓN. No todo el mundo está de acuerdo con la idea de que los niños voten qué se hace o que las familias puedan entrar en el aula a menudo. También recelan de la falta de información de la dirección hacia el personal. En los últimos días portavoces de distintos partidos han acudido al centro para escuchar la reivindicación de los padres. Ayer, éstos mantuvieron una reunión con el PP.

Mientras, los padres siguen con protestas a las puertas del centro y con proclamas del tipo «¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán!», el poema de Whitman que se recoge en la película «El Club de los poetas muertos». Defienden la gestión de un director "entregado"a su trabajo en un centro en el que "los niños están muy contentos y los padres también lo estamos. Yo recorro 35 kilómetros todos los días para traer a este centro a mi hija de cuatro años hasta aquí", dice Almudena, una de las madres. Además, los padres del centro critican la manera en que se ha hecho el cambio. "De forma sospechosa y lanzando mentiras". El centro, no obstante, tendrá nueva directora a partir del lunes.