150.000 empleos de la capital, amenazados por la Covid-19

Las nuevas estimaciones del área de economía indican un aumento de los trabajos afectados. Los sectores más dañados, la hostelería y el comercio minorista

Los estragos económicos del coronavirus aún no han mostrado su verdadera cara. Si bien todavía habrá que esperar para poder calibrar sus efectos en toda su dimensión, las proyecciones realizadas ya nos preparan para un futuro nada halagüeño. Una de ellas es la encargada por el Área de Gobierno de Economía, Innovación y Empleo del Ayuntamiento de Madrid, que preside Miguel Ángel Redondo. El informe «Efectos de la crisis del Covid-19 sobre el mercado laboral de la ciudad de Madrid», realizado en colaboración con el Colegio de Economistas de Madrid y el Centro de Predicción Económica (Ceprede), aporta algunas pistas al respecto. Un documento que actualiza al mes de julio las estimaciones realizadas al principio de la crisis, teniendo en cuenta la evolución temporal de los diferentes shocks generados por la pandemia: las medidas de confinamiento, la paralización de las actividades no esenciales, y la reducción de las exportaciones.

Según este análisis, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, la nueva estimación arroja unos resultados superiores a los contemplados en informes previos. Así, como promedio del año 2020, la crisis del coronavirus podría afectar directamente a 150.000 empleos –despidos, ertes o eres– en la ciudad de Madrid, lo que supone 5.000 más que en la estimación anterior. Hay que tener en cuenta, que a cierre de 2019, alrededor de 160.000 madrileños se encontraban sin trabajo, lo que suponía una tasa de paro del 9%. Si estos 150.000 empleos se perdieran como consecuencia de la pandemia, la tasa en la capital subiría peligrosamente a alrededor del 18%.

Por tipología de empleadores, algo más del 25% de las pérdidas de estos empleos se situaría en grandes empresas, seguidas por las pequeñas empresas (21,9%) y las Micro-Pymes (18,8%). Por su parte, los autónomos absorberían un 17,5%, mientras que el 16% restante se situaría en empresas medianas. Con todo, el informe aclara que, respecto a los niveles totales de ocupación, los impactos relativos serían algo más acusados en los colectivos de Micro-Pymes y de pequeñas empresas, que podrían llegar a perder más del 10% de su empleo total, frente al 5% que perderían las grandes empresas o el 6,8% de las medianas.

Por ramas de actividad, el estudio señala diferencias «muy significativas» en lo que respecta a estos empleos directos, recorriendo un rango que va desde un impacto prácticamente nulo en las actividades del sector primario o los servicios sociales hasta los casi 50.000 empleos que se podrían perder en el sector de la hotelería, o los 13.000 pertenecientes al comercio minorista.

Los impactos más elevados provendrían, en general, del efecto del confinamiento, salvo en el caso de la construcción o el servicio doméstico, donde las restricciones de movilidad por el cese de actividades no esenciales estaría generando las mayores fuentes de impacto. Mientras, en lo referente a los servicios administrativos y de oficina, o los jurídicos y contables, serían los efectos indirectos e inducidos la principal fuente de pérdidas de empleo.

El análisis, según indican sus autores, se apoya en los registros de afiliación a la Seguridad Social, junto con las estimaciones realizadas del número de trabajadores afectados por los ertes hasta el mes de junio. Unos datos que confirmarían las estimaciones ahora realizadas. Con todo, señala el texto, sí que se aprecia «una ligera sobreestimación del impacto, así como un cierto desfase temporal entre las estimaciones y los datos observados».

Así, hasta el mes de junio, se habrían visto afectados algo menos de 346.000 trabajadores en la ciudad de Madrid, de los cuales aproximadamente un tercio (116.000) habrían causado baja en la Seguridad Social, mientras que los otros dos tercios (230.000) estarían afectados por expedientes de regulación temporal de empleo.

El texto señala que los ertes se mantuvieron muy limitados en el primer mes de la crisis, con menos de 1.000 empleos afectados. Sin embargo, se dispararon a partir de abril con más de 170.000 trabajadores involucrados; se elevaron hasta los 240.000 en mayo y se moderaron ligeramente en junio. Todas las ramas de actividad analizadas habrían registrado trabajadores afectados por los expedientes temporales, si bien, destacan claramente los servicios de hostelería, con más de 38.000 empleos afectados, seguidos por el comercio minorista con más de 17.000 empleos de media en cada uno de estos cuatro meses. En un segundo nivel, aunque a bastante distancia, se situarían los servicios de oficina y administrativos, la educación y el comercio mayorista, con alrededor de unos 9.000 empleos en cada caso.

Si nos centramos en la evolución de las afiliaciones durante los meses de duración de la pandemia, al menos nueve actividades registraron incrementos netos con respecto a los valores de diciembre de 2019, mientras que otras 35 sufrieron caídas de empleo inferiores a los 1.000 afiliados y 20 habrían experimentado caídas medias superiores a los 1.000 afiliados.

Dentro de éstas últimas, los mayores valores absolutos se habrían registrado en la hostelería, con casi 20.000 afiliados perdidos, seguido por el comercio minorista, con 13.000 y los servicios relacionados con el empleo, que habrían perdido algo más de 10.000. Por contra, entre las ramas que habrían aumentado su empleo destacan, claramente, los servicios de atención sanitaria, que se habrían incrementado en una media de unos 1.700 afiliados en cada mes.