
Magia
La Magia hechiza Madrid: del ilusionismo a la fusión con ventriloquía
El Teatro Circo Price acoge hasta el próximo 15 de marzo el XVI Festival Internacional de Magia, que reúne a los mejores magos de la escena mundial

Los focos están apagados, las butacas vacías y el silencio impera. Faltan solo dos horas para que el Teatro Price se transforme y acoja entre sus paredes una nueva función de la Gala Internacional de Escena del XVI Festival Internacional de Magia de Madrid, bajo la dirección de Jorge Blass. LA RAZÓN reúne a cuatro de sus artistas antes de que se suban al escenario para hacer soñar a jóvenes y mayores. Hasta el próximo 15 de marzo estarán en escena.
Aunque con los nervios del directo, los cuatro transmiten tranquilidad y confianza. Si por algo se caracteriza la magia es por no dejar nada al azar. Hablamos con Calista Sinclair (Australia), Celia Muñoz (España), Han Manho (Corea del Sur) y el alma del festival, su director Jorge Blass. Con otros dos compañeros —Francesco Della Bona (Italia) y Aaron Crow (Bélgica)— realizarán un espectáculo que se repetirá a lo largo del festival, donde se verán números que combinan grandes ilusiones, humor, efectos visuales y estilos muy diversos.
Le preguntamos a Jorge Blass cómo ha evolucionado la magia y cuál es la fórmula del éxito de este certamen que continúa año tras año y cada vez con más adeptos. «La magia va evolucionando, por un lado, en distintas sensibilidades; por ejemplo, en los primeros festivales sí que había algún mago que hacía desaparecer palomas. Hoy en día, la magia con animales ya no causa buen efecto y el público ha desarrollado una sensibilidad: ya no lo quiere», explica Blass. Añade que cada vez es más interactiva: «La magia evoluciona para que el espectador tome parte, no solo para que observe». Además, asegura que «cada vez se hacen cosas más imposibles. Los propios magos nos quedamos alucinados de lo que hacen otros magos». Pone como ejemplo al último Premio Mundial de Magia, Francesco Della Bona (Italia): «Hace que los objetos se queden flotando en el aire, que desaparezcan. Cosas que hace unos años serían brujería».

La innovación y contar con los mejores artistas del panorama mundial han convertido a este festival en una referencia. «Cada año tiene que ser mejor que el anterior», asevera el madrileño Jorge Blass, que no esconde su felicidad por ser capaz de aglutinar edición tras edición al mejor elenco de magos del mundo. «Lo que busco es que sean buenos actos, originales, únicos, que nunca antes se hayan visto. La magia tiene la cosa buena de que cada año se están creando nuevos actos y todavía faltan muchos por venir. Busco, sobre todo, que sean innovadores. Los magos que se van a ver en el festival son únicos. No hay ningún otro en el mundo que haga lo mismo».
El Festival Internacional de Magia de Madrid se ha hecho un nombre. El número de ediciones (dieciséis), la duración (cinco semanas), la calidad de su magia y, también, el teatro en el que se desarrolla están detrás de su éxito. «Trabajar en el Price, un espacio bien iluminado y vivir en una ciudad durante más de un mes es también un aliciente para los ilusionistas que vienen a Madrid», señala. También destaca la colaboración del Ayuntamiento de Madrid: «El hecho de que este show sea capaz de traer a tantos artistas de fuera, que estén en Madrid durante cinco semanas, es una producción que, a nivel privado, sería muy difícil. En cuanto al Teatro Price, es muy de agradecer que haya un edificio como este, con este material técnico y este espacio, que es el hogar ideal para el festival».

Las mujeres también pisan fuerte en esta edición. «En este festival hay dos mujeres actuando en el escenario y eso es algo muy difícil porque hay muy pocas magas respecto al nivel de magos. Y en esta gala tenemos la suerte de tener a dos que hacen unos números increíbles». Hablamos con ambas.
A la española Celia Muñoz, quizá la recuerden por su éxito en un programa de televisión; su número es ventriloquia con algo de magia. «Es una sesión espiritista en la que una soprano española vuelve a la vida». No esconde la emoción: «Poder estar en Madrid, en mi ciudad, significa mucho». Asegura que esta edición representa la evolución de la magia porque, desde el punto de vista del feminismo, las mujeres no son asistentas de los magos, como hasta ahora, sino que traen sus propios números. «Queda mucho, pero este año es un buen escaparate para que, si una niña quiere ser maga, lo sea».

En escena, otra mujer, la australiana Calista Sinclair, emociona con su número de magia conceptual donde el enfoque artístico, los conceptos y las ideas interactúan con la realidad física, en lugar de depender solo de trucos. Está feliz por participar en el Festival y sorprendida por la amabilidad que está recibiendo de los españoles y, por ende, de los madrileños. «Tenéis que saber que este es el mejor certamen del mundo. Yo trabajo mucho y viajo mucho, pero la magia que se respira en el Price es increíble». Empezó como asistenta en un número de magia de esos que «cortan» a mujeres, se cansó y decidió buscar su propio estilo. «Es un espectáculo moderno en el que me transformo en todas las etapas de la mujer. Existe la magia, pero sobre todo uso el sentimiento, las memorias y la interpretación. Con la magia también se transmiten emociones y mensajes», describe. Y es que si por algo se caracteriza este festival es por la innovación y el delirio.

Es el caso de Han Manho, quien, cual Pretty Woman caminando por Beverly Hills, va cambiando su vestuario mientras ojea una revista. «Me inspiré en las mujeres y hombres europeos. Tienen muy buen gusto en moda».
Como dice Blass, todo este espectáculo está pensado para engañar a la mente de los adultos, aunque reconoce que de un niño es más imprevisible. Tanto, mayores o pequeños, todos pueden soñar durante unos minutos en el Price.
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