
Obras
La nueva A-5 sortea el clima geopolítico y cumple sus plazos
El Ayuntamiento finaliza el soterramiento del túnel sur, de entrada a Madrid: 3,2 kilómetros

Encarecimiento de los materiales, afecciones en la cadena de suministro, aumento del coste de la energía... y, sin embargo, el soterramiento de la A-5 avanza según lo previsto. Es más: las obras avanzan “incluso un poquito adelantadas” respecto al calendario inicial. Así lo confirmó el alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida, durante su visita a los trabajos. De hecho, el túnel sur (en sentido entrada a Madrid) ya ha finalizado, desde el enlace de la avenida del Padre Piquer hasta el punto donde se conectará con el subterráneo de la M-30 en la avenida de Portugal.
Así, la gran obra de la “era Almeida” esquiva, por ahora, el impacto del contexto internacional y las dificultades derivadas de la actual situación geopolítica. “El problema de suministros afecta a todo, incluso a los precios del asfalto y, sobre todo, a los ventiladores”, explicaba a LA RAZÓN Lola Ortiz. Estos últimos son elementos clave para la seguridad del túnel y su funcionamiento. A pesar de ello, el Ayuntamiento está tratando de minimizar el impacto de estos retrasos. “Estamos intentando acortar otros plazos para que no nos afecte a la puesta en servicio”, subrayó la responsable municipal, que sitúa el calendario en “final de año” como fecha orientativa.
Acompañado del delegado de Medio Ambiente, Movilidad y Urbanismo, Borja Carabante, Martínez-Almeida celebró el último hito: la finalización de la excavación del túnel sur, de 3,2 kilómetros. Ahora, el siguiente paso es acabar el túnel norte, que actualmente se encuentra en un 70 % de ejecución. De esta forma, el último gran paso será la conexión con la M-30, una operación compleja que marcará la apertura definitiva al tráfico. “Tenemos que acabar los dos túneles para poder hacer la conexión”, explicó el regidor. “Tenemos que ser capaces de homogeneizar los sistemas de seguridad, de movilidad y de emergencias”, añadió.
El resultado será un túnel totalmente integrado en la red de la M-30, sin diferencias perceptibles para el conductor. “Va a ser el mismo, con los mismos paneles e iluminación; es una continuidad”, explicó Ortiz. Además, el túnel contará con cobertura GPS, una mejora relevante especialmente para los conductores menos familiarizados con la ciudad.
Más allá de la infraestructura subterránea, el proyecto supone una transformación urbana de gran escala. “Estamos acometiendo la mayor transformación urbana que ha habido en la ciudad de Madrid a lo largo de las últimas décadas”, afirmó Almeida. Y es que el soterramiento permitirá reducir el tráfico en superficie en un 90 % y generar 80.000 metros cuadrados de zonas verdes, donde antes había cuatro carriles por sentido.
En este sentido, las obras de urbanización en superficie comenzarán en septiembre y se solaparán con la fase final del túnel. “Lo importante es que los vecinos vean que seguimos avanzando”, indicó Ortiz.
El Ayuntamiento ha agradecido la paciencia de los vecinos ante las molestias generadas. “La generosidad y la paciencia que están teniendo durante la ejecución de estas obras”, destacó Almeida, que también reconoció el impacto en los comercios. Por ello, se ha mostrado abierto a estudiar medidas de apoyo: “Estamos abiertos a poder estudiar fórmulas para paliar las pérdidas”.
Pese a las dificultades, el mensaje es claro: las obras avanzan en plazo y se mantiene el compromiso con los madrileños. “Seguimos cumpliendo los plazos y nuestro compromiso con los madrileños”, concluyó el alcalde.
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