La contra
Elcano, cien años
Planeta Tierra
Una de las inversiones públicas que pasado casi un siglo cabe considerar como más venturosas y expresivas, es nuestro buque-escuela para enseñanza de los guardiamarinas. Se botó el 5 de marzo de 1927, en los astilleros de Cádiz cuyo propietario, Horacio Echevarría, vizcaíno, aceptó el encargo, con la condición de que llevara el nombre de un máximo navegante español: “Juan Sebastián Elcano” (JSE).
Se está preparando ya la celebración del centenario del esbelto navío, con 94 metros de eslora y un hermoso velamen. Que en casi un siglo de servicio, ha recorrido dos millones de millas náuticas, equivalentes a un centenar de veces la circunferencia de la Tierra de 40.000 kilómetros. Su coste fue de 7,5 millones de pesetas… de las de entonces.
Desde muy joven, el JSE me despertó admiración por su belleza y también por su continuo recorrido de los siete mares, representado a España: 207 puertos en 73 países diferentes, y más de 1.300 escalas. Siendo la evocación histórica del que fue primer imperio ultramarino, que duró tres siglos en la América continental, y cuatro centurias en el Caribe (Cuba y Puerto Rico) y en el Pacífico (Filipinas y los grandes archipiélagos de Marianas, Carolinas, etc.).
Personalmente, navegué cuatro días a bordo del JSE entre Marín y Cádiz en 2009, con dos jornadas de galerna, una de mar serena, y otra de calma chicha: inolvidable. Y escribí un artículo sobre aquella travesía, en la que hubo tiempo para todo: lecciones sobre la mar, canciones marineras con La Salve la primera. Incluso una conferencia mía en la camareta de oficiales: eran tiempos de la dura Gran Recesión.
Al llegar a Cádiz, salieron a recibirnos toda clase barcos de entusiastas del JSE, y al atracar nos esperaba una banda de música. Buenos recuerdos, y primeras felicidades ahora a nuestro hermoso buque. Y, sobre todo, que siga navegando, por lo menos, un siglo más.