Entrevista
Pepe Navarro: “Me siento un bluesman y quiero ser un bluesman”
El guitarrista murciano acaba de publicar su segundo disco, ‘Soy un bluesman’
Pepe Navarro (Murcia, 1966). Es guitarrista, compositor y músico murciano, que se confiesa enamorado de un género eminentemente americano como es el blues. Ha sido pareja artística durante décadas del que es considerado por muchos el mejor cantante de la Región, Carlos Felipe -Carlos Singer-, tristemente fallecido en 2022, bajo las siglas Cotton Blues, una de las mejores bandas de España que cultivaron ese estilo, lo que les llevó a compartir cartel con grandes artistas internacionales como Johnny Copeland. Acaba de publicar su segundo disco, ‘Soy un bluesman’, después de su debut con canciones propias titulado ‘Cambios’. En una vorágine de grupos de versiones y de coverbands, Pepe Navarro defiende la creación propia y se muestra partidario de ‘degustar’ un buen disco cocinado a fuego lento, frente al frenesí de la industria del mainstream y de la cultura de lo inmediato. Aunque tiene nombre de presentador televisivo, Pepe es un tipo discreto, algo introvertido, que no se deja llevar por las modas. Elegante en su forma de tocar la guitarra, tiene claro que su camino es único. Su reciente publicación es el motivo de esta entrevista para LA RAZÓN, en la que también analiza los cambios en la industria de la música y en el circuito regional.
¿Cuándo y cómo se gesta ‘Soy un bluesman’? El título es una clara declaración de intenciones… Cuéntenos la intrahistoria de su último disco.
Este es mi segundo álbum, se publicó a principios de diciembre y, en realidad, no hacía ni siquiera un año completo de la publicación de mi primer disco ‘Cambios’ pero, desde el primer momento, tenía claro que pronto iba a sacar un segundo disco. Así que durante unos pocos meses, de mayo a julio, he estado trabajando en mi estudio en la composición de las nuevas canciones, tanto de las músicas como de las letras y, como decía aquel famoso escritor, si todos los días estás trabajando y te llega la inspiración, va a llegar en el momento preciso.
En cuanto al título, claro que es una declaración de intenciones. Yo me siento un bluesman, quiero ser un bluesman y, de hecho, hay una canción en el disco que se titula así, por eso el título del disco. Es el mejor halago que me puede decir alguien cuando habla de mí. Siempre recordaré una de las últimas conversaciones con mi compañero Carlos Singer en la que, al despedirse de mí, me dijo: “eres un bluesman y me siento muy orgulloso de ser tu amigo”. Esto es cierto.
Sabemos que usted se fija en la música negra de raíz y que tiene influencias de grandes clásicos, como B.B. King, Eric Clapton o Steve Ray Vaughan pero, ¿qué cuentan las letras de su disco? ¿Qué le inspira para escribir? ¿Es más difícil expresar los sentimientos en castellano?
Claro, en lo musical me inspiran esos artistas y muchos otros grandes del blues y de otras músicas, pero realmente nunca me he fijado en sus letras tanto. ¿En qué me inspiro para mis canciones? Bueno, las canciones salen y, una vez que le pones letra a una canción, la cambias totalmente. A mí me gusta escribir en español, es un lenguaje mucho más duro para este tipo de música pero, bien adaptado, todo cuadra fonéticamente. Para una persona reservada y un poco tímida como yo, abrirse de la manera que lo hago en las canciones, puede parecer difícil, pero es indispensable. Hay que ofrecer verdad y emoción. Y yo creo que lo consigo.
Tiene usted una extensa trayectoria y ha militado en grandes bandas de la Región como Cotton Blues (con el gran Carlos Felipe a la voz), lo que le llevó por toda España y a telonear a grandes artistas internacionales. ¿Qué aprendió de esa etapa?
Sí, bueno, estar en Cotton Blues y con Carlos Singer que ha sido, no solamente mi compañero en Cotton Blues, sino mi compañero en solitario, porque hemos hecho cientos de bolos él y yo solos, pues te marca. Éramos unos críos cuando empezamos, apenas pasábamos de los 20 años y conocimos épocas doradas de la música. Participamos en alguno de los festivales internacionales de jazz y blues más importantes de la Región y eso nos curtió mucho como músicos de cara al futuro. Aprendimos que la música tiene dos caras, que hay una cara mala, que se da en algunas situaciones y en algunas actuaciones. Pero por otro lado, hay muchas caras buenas, actuaciones irrepetibles, que te satisfacen tanto, que dejan a un lado ese sinsabor que te puede crear alguna situación aislada que, también por otra parte, te enriquece y hace que sigamos, si cabe con más fuerza. Y, de hecho, aquí estoy, con las mismas ganas que el primer día.
Su hijo también se ha dedicado al mundo de la guitarra, Pedro Navarro, que acaba de publicar un disco. ¿No hay peor cuña que la de la misma madera? ¿En qué se diferencian técnicamente a las 6 cuerdas?
Mi hijo, Pedro Navarro, es probablemente el mejor guitarrista que yo he visto tocar. No creo que haya otro igual que él, así que no puedo decir mucho más. Me siento súper orgulloso, es una persona trabajadora y con un talento desbordante. Acaba de publicar un disco estupendo ‘Massivo’, y es parte de uno de los grupos punteros, como es O´Funkillo. Supongo que algo habrá sacado de mí, al fin y al cabo, es al primero que vio tocar y del que recibió sus primeras lecciones.
¿Cómo ve la escena musical murciana? Parece que las salas de ensayos están llenas de bandas pero, a la hora de defender sus directos, no tienen tantas salas que cuiden y paguen decentemente a los músicos…
Realmente el panorama en directo está difícil. Somos pocos y raros los que apostamos por componer y publicar temas propios y discos, en una jungla llena de tributos y miles de grupos haciendo versiones. Alguien tendrá que componer para que esos grupos puedan seguir haciendo versiones. Los tiempos van cambiando, posiblemente a peor, pero hay que adaptarse. No vale con llorar y lamentarse. Yo he apostado por lo mío, creo en lo original, y es lo que siempre he querido hacer, componer y tocar mis propias canciones. Aquí estoy y aquí estaré.
¿Qué opina de la cultura de la inmediatez que ha ‘inoculado’ Instagram al mundo de la música? Ya no se graban discos de 12 canciones, sino que ahora se lanzan una a una por redes sociales. ¿Le gusta esa fórmula?
Sí, hoy todo va muy rápido. Yo soy más de la vieja escuela, me gusta un disco con 10 ó 12 canciones y saborearlo. Pero vuelvo a lo mismo, no hay que lamentarse, es lo que hay, solo queda adaptarse.
¿Cree que la crítica musical murciana no ha sido muy benevolente con el buen rock y el blues que se hace aquí? Parece que siempre se han interesado más por otros sonidos, como el brit-pop o, ahora, el indie.
Bueno, sus razones tendrán. Los críticos apoyan a los que ellos piensan que, o bien que están ya consagrados, o a los que les ven un potencial. Y, hoy en día, ya sabemos quién tiene el potencial, la gente joven y otros tipos de música pero, en realidad, hay gente para todo y para todos los estilos. A mí me gusta el blues, me gusta el blues-rock y creo que hay un público para ese tipo de música.
¿Cuál ha sido el mejor concierto al que ha asistido en su vida y por qué? ¿Cómo lo recuerda?
No tengo duda al respecto. Fue un concierto de B.B. King, creo que en el año 90 en Valencia, al aire libre, cuando todavía hacía toda la actuación de pie. Fue un concierto mágico, por muchas razones. También un concierto que hizo Johnny Copeland en un Festival Internacional de Jazz en Murcia en el año 89, al que yo tuve el honor de telonear y que fue fantástico. Hay muchísimos más, lógicamente, pero esos dos los llevo ahí en la memoria, porque significaron mucho para mí.