Warren, el mago

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, porque se trata de propaganda, de puros anhelos

Carlos Rodríguez Braun

Warren Sánchez, el hombre que tiene todas las respuestas, es también el mago que conoce todos los trucos. Leí en «El País» un texto delicioso sobre sus bulos, con apariencia informativa.

Se trataba de una crónica del reciente congreso del PSOE, una reunión muy tranquila de la cual emergió un partido socialdemócrata, verde, feminista, y sobre todo, justo. Todo en el socialismo es justo: la transición ecológica es justa, la recuperación económica es justa y por supuesto la fiscalidad es justa. Vamos, es justo lo que necesita el partido para seguir ilusionando a sus votantes. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, porque se trata de propaganda, de puros anhelos. De hecho, quieren prohibir la prostitución. Claro, si no está bien, pues la solución es prohibirla. ¿Qué podría salir mal?

Si todo era desopilante, la energía y la economía lo eran en grado sumo. Asegura «El País» sobre el problema de la energía: «la factura eléctrica se ha convertido en el principal problema para el Gobierno». La solución es obvia: «el actual modelo de crecimiento no sirve». Así que los socialistas lo cambiarán, y tendremos una luz estupenda, barata, y toda ecológica, porque los socialistas pretenden el desmantelamiento de las instalaciones nucleares y fósiles. Fósil y congelada se va a quedar usted, señora, después de la transformación «mucho más justa, mucho más equitativa», que anunció Teresa Ribera.

Y, atención, Warren Sánchez y su equipo de magos quieren acometer una «profunda reforma tributaria sin aumentar la carga de las clases medias». Esto lo dicen en serio, señora, son unos genios. Eso sí, quieren «un proceso de armonización», señora, que es lo más parecido a decirle que van a por usted.

Encima, pretenden jugar a moderados centristas, ya sabe usted, entre los neoliberales desigualitarios y perversos, que vivaquean en la derecha desnortada, y los estupendos ultras de Podemos, bienintencionados, naturalmente, pero ingenuos en su bondad reformista y huérfanos de experiencia en la gestión de lo público, que el PSOE atesora como nadie, ya sabe usted, señora.

Warren está desvinculado de la realidad, que presenta de otra manera, como si fuera un aval técnico y hasta moral de su deplorable Gobierno. Y ahora viene lo bueno, es decir, lograr que usted se crea los camelos oficiales. Es difícil, pero no olvide usted que se trata de magos.