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Carta ejemplar

Cuando vi el cartel publicitario supe que la película era una birria manipulada por el comunismo antiespañol, que es el que impera en nuestro cine gracias a las subvenciones de los españoles. Ahí estaba Luis Tosar, que como Bardem, sólo puede interpretar la violencia. El pobre no es como Sir Alec Guiness, efectivamente. Entre Guiness y Tosar se establece una diferencia aún mayor que entre Mozart y Augusto Algueró, que en paz descanse. Después se quejan. Los héroes de Baler y su gesta pasados por la manipulación perversa de los cejeros profesionales. Después se quejan de que el público los haya abandonado. Todo lo que signifique gloria, honor y ejemplo de España, lo enfangan con el odio. Película, por llamarla así, creada y subvencionada por el Ministerio de Cultura de tiempos de Lasalle.

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Las gestas heroicas de los soldados españoles hieren y molestan a quienes aborrecen la heroicidad y el patriotismo. De los héroes de Baler a la resistencia del Alcázar de Toledo. Terminarán subvencionando una película en la que Tosar o Bardem o Juan Diego interpreten al coronel Moscardó, producida por Enrique Cerezo, que últimamente produce cosas y rosas muy raritas.

De ahí la ejemplar, sensata, medida y contundente carta de un coronel de Infantería que desde Pamplona ha puesto las cosas en su sitio. No tiene desperdicio. «No hay mayor error, al tratar la Historia, que juzgar el pasado con ojos del presente. Ni mayor vileza que tergiversar los hechos para desprestigiar a sus protagonistas, y sobre todo, a los valores que representan. Los defensores de Baler fueron siempre reconocidos como héroes. Tras capitular, sus sitiadores les permitieron llegar a Manila ‘‘no como prisioneros, sino como amigos’’ según el decreto de Emilio Aguinaldo, presidente de la incipiente República de Filipinas». Añadía «que los españoles se habían hecho acreedores de la admiración del mundo por su valor, constancia y heroísmo con que defendieron su bandera». Los estadounidenses, enemigos de España tras la infamia del «Maine», vieron en la gesta un extraordinario ejemplo del cumplimiento del deber, hasta el punto de ordenar que el sencillo relato de los hechos, escrito por el oficial al mando, el teniente Martín Cerezo, fuese leído en todas las academias militares.

La película, cargada de falsedades, se centra en difamar a los mandos profesionales que tomaron parte, al Ejército y al Gobierno de España, y se ocupa de denigrar el papel de los religiosos, que tanto hicieron por aliviar el sufrimiento. ¿Por qué emborronar así una página tan honrosa, destrozando a nuestros héroes? ¿A quién conviene esta perversa interpretación de los hechos?

En mi opinión, todo responde a cierto odio antiespañol que hoy se propaga, incluso desde nuestras instituciones. Se reescribe la Historia de España para denostarla. Se prescinde de la verdad histórica para transmitir una ideología determinada. Y con dinero público. Triste homenaje rinde hoy esta película a aquel puñado de españoles que resistieron heroicamente durante cerca de un año, al mando de un teniente, a quien por cierto, fueron a buscar una mañana de 1936, pero al hallarlo enfermo y postrado, aquellos «defensores de la lucha final», se llevaron a su hijo de diecisiete años para asesinarlo en Paracuellos. Pero ésa es otra historia, aunque se trate del mismo odio.

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Sorprenden algunos comentarios de tibios y taimados. La vileza, la manipulación y la mentira, desnudadas. Ésa es la clave. «Otra historia pero el mismo odio». Hasta que el cine español no se libre de su «Soviet» de productores, directores, guionistas y actores intocables, no tendrá solución. Ahora la tiene porque el Gobierno del PP también subvenciona el odio a España.

Buena carta, coronel don Manuel Sierra Martín. Le ha dado una lección a más de un académico de la RAE y a muchos profesionales influidos por su temor a los manipuladores. Y como español, gracias.

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