El mundo entero mira a Pablo Iglesias

La Razón
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Para la revista «Time», Donald Trump es la persona del año, aunque mucha gente cree que sería más acertado que la denominación hubiera sido macho alfa del año.

Lo más importante para sumar méritos como macho alfa quizá sean las frases dedicadas a la mujer. Trump, entre otras, se vanaglorió de que si eres un artista tienes a tu disposición el cuerpo de la mujer para hacerle lo que quieras. Pablo Iglesias, que da lecciones de todo y es tan duro con lo que hacen los demás, destrozaría a cualquier adversario que hubiera escrito que azotaría a la periodista Mariló Montero hasta que sangrase. Hace unos días criticaba a Antonio García Ferreras diciéndole: «No pasa nada, Antonio, porque pensemos distinto, porque tú pienses que la violencia machista no se trata en un programa de tu cadena».

El secretario general de Podemos, poniendo cara de ser sincero, expresó con rotundidad que la violencia machista no puede taparse nunca alegando que es un asunto privado pero hablaba de otros, porque fue precisamente eso, que lo había dicho en privado, lo que alegaron sus compañeros de partido para exculparle y tapar ese inadmisible mensaje, que él escribió, en el que decía que azotaría a una mujer hasta que sangrase.

El líder de Podemos no está de acuerdo en que no se hable en La Sexta de lo que él quiere –para que luego digan que le han ayudado, daba la impresión que es La Sexta la que le debe todo a él–, pero creo que si presiona un poco más a Ferreras, sólo un poquito más, puede conseguir que trate a fondo, muy a fondo, cualquier asunto de violencia machista sea quien sea quien la haya ejercido.

Y, ya de paso, el señor Iglesias podría contar si ha vuelto a desear hacer sangrar a otra periodista, por ejemplo después de haberle hecho una entrevista poco laudatoria y con preguntas inapropiadas; o a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, cuando no le da la palabra –que debería ser suya siempre– y le obliga a montar un número abandonando el pleno con todos los suyos, y también con los de Errejón.

Pablo Iglesias siempre nos había hablado de otras figuras políticas como sus grandes referentes: de Fidel Castro, su admirado comandante antiimperialista, y de Chávez, del que llegó a decir que era peligroso en vida y que sería invencible muerto; pero ahora Iglesias, que como todos saben no es nada engreído ni presuntuoso, ha abandonado su proverbial, exagerada y reconocida modestia y nos ha desvelado lo que ya se intuía: «Para mí es un honor ser secretario general de una organización que se ha convertido en el referente de esa esperanza en Europa, el mundo entero nos está mirando». ¡El mundo entero le mira! Los argentinos ya no están pendientes de Macri, miran a Pablo Iglesias, los alemanes y también los canadienses están siempre pendientes de él, los chinos le observan permanentemente, hasta en Tanzania es más importante un tuit suyo que la migración anual en el Serengueti, y todos saben que Putin no da un paso sin saber lo que opina Iglesias.

Una canción muy popular de Jimmy Fontana dice: «Gira, il mondo gira nello spazio senza fine». Y es verdad, el mundo gira y gira en el espacio infinito, pero gira mirando a Pablo Iglesias. Asúmelo, Trump.