Mejor la paz

Las relaciones entre Estados Unidos e Irán hace tiempo que están bastantes deterioradas. Después del periodo de tranquilidad que inauguró el presidente Obama y que terminó como la adopción del acuerdo nuclear todo ha ido a peor.

La posición de la Administración Trump no ha facilitado ni el diálogo ni el entendimiento. A partir de ahí, las declaraciones de una y otra parte han sido cada vez más agresivas y han tenido lugar incidentes que han enfrentado a la república persa y a gobiernos occidentales, como lo acontecido este verano en los estrechos de Gibraltar y Ormuz. Este no es el camino para encontrar solución a las posiciones tan encontradas entre los dos Estados.

La situación se está haciendo cada vez más compleja y también más peligrosa para la paz. Las recientes declaraciones del Comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán sobre la capacidad militar de la que dispone no ayudan a calmar los ánimos y menos aún a sentar las bases para que se produjera un diálogo entre las partes. Estados Unidos debe enfriar la situación y parece que así comienza a hacerlo a la luz de la reciente posición del secretario de Estado, Mike Pompeo, quien asegura que la crisis con Irán debe encontrar «una solución pacífica».

Es la única vía para evitar un conflicto de gran envergadura y es, en definitiva, la línea que ha marcado desde hace algún tiempo la Unión Europea. Esto es lo que pretendía el presidente francés, Emmanuel Macron, cuando al hilo de la celebración del G-7 en Biarritz promovió el encuentro entre Estados Unidos e Irán.

La solución definitiva debe venir de la mano, sin embargo, de negociaciones directas entre Irán y Estados Unidos, con independencia de que se tengan en cuenta intereses de otros países occidentales y de algunos países árabes como Arabia Saudí. Es preciso revitalizar el acuerdo nuclear y que los Estados Unidos sean conscientes de que, asegurando el cumplimiento de lo que contempla dicho acuerdo, esta es una buena base para evitar los conflictos.