Para gustos, los colores

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Afirma Albert Boadella que «la diferencia entre una pared desconchada y un Tàpies es que un experto dice que el cuadro vale un millón». Opiniones. Las hay, como en el arte, realistas, hiperrealistas, abstractas, surrealistas... Hay quien suspira por un Dalí y quien se emociona frente a un Matisse. Diferencias. Y gustos, como el de Wayne Rooney, atraído diabólicamente por el casino, donde perdió en apenas dos horas 590.000 euros jugando a la ruleta y al blackjack. Total, semana y media de sueldo, de su sueldo, claro. Y diferencias, las que hay entre James y De Gea. El colombiano, al ser sustituido por Zidane contra el Sevilla, hizo el paseillo girándose y aplaudiendo al respetable. Antesala de la despedida, pues parece que su destino inmediato es el Manchester United. Mourinho le quiere a él y el Real Madrid a su portero, que hace un año se quedó colgado de la brocha.

A la vista del interés común, de que el Madrid pagó 80 millones por James y el United valora en 70 a su guardameta, lo probable es que la transacción tenga lugar en el despacho del superagente Jorge Mendes, representante de los dos futbolistas y del entrenador portugués. No son ésas las cifras que se manejan en ambos casos. El centrocampista se ha depreciado. Destila clase, su zurda es de seda, pero no ha cuajado. Le han adelantado Isco y Asensio, cuya entrega es más valorada por Zidane. En cuanto al portero, es su demarcación la que marca el precio y nunca alcanzará el de las estrellas de medio campo hacia delante. Si a Buffon le concedieran el «Balón de Oro», quizá no fuese tan determinante la discriminación que sufren los cancerberos. Es cuestión de profundizar en los valores, en el arte de Salvador Sobral donde el arte estaba descatalogado (Eurovisión).