Opinión

Juego sucio en la recta final de las primarias

La Razón
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No debería asombrarse Pedro Sánchez de que en su partido, el PSOE, se recurra al juego sucio contra el adversario. En todo caso, tiene razón en criticar las malas artes empleadas para erosionar su candidatura. El hecho de que fuera consejero de Cajamadrid entre 2004 y 2009 no significa que tuviera responsabilidad alguna en la marcha de la entidad, ya fuera en la polémica compra de un banco de Florida o en la emisión de preferentes. ¿A quién beneficia que se airee ahora este detalle biográfico? Pues ése es el autor de la filtración.