«De Bellum luce»
Sólo la mayoría del PP dará estabilidad a la derecha
Yo estoy más con los que creen que pensar que puede domesticarse a Vox dentro de un Gobierno ignora que su aspiración es disputarle la hegemonía al PP, y que, por eso, la estabilidad no depende de exhortaciones al diálogo, sino de una mayoría clara
No se ajusta en nada a la realidad política esa apelación retórica al entendimiento entre PP y Vox, como si se tratara de una fórmula natural de estabilidad, que se ha puesto de moda tras las elecciones en Aragón. La experiencia autonómica reciente ya ha demostrado que no estamos ante un socio dispuesto a someterse a una disciplina institucional ni a sostener un proyecto compartido. Vox aspira a sustituir al PP, y su única lógica es crecer a costa del PP y tensionar cada posible acuerdo para marcar territorio propio.
La fragmentación del centro derecha es hoy un problema en el ámbito autonómico, y también lo será, más grave, si se traslada a las próximas elecciones generales. No ya por una cuestión de pugna por el relato o de pulso partidista, sino por pura mecánica institucional.
El mal gobierno de la coalición progresista se repetirá en la derecha si se ve obligada a convivir en una coalición imposible, ya sea de nuevo en las autonomías o en el desempeño de la gestión de Moncloa. Claro que las peleas serán por otras cuestiones programáticas, con otros protagonistas, pero el ruido acabará siendo muy parecido. Y habrá más energías dedicadas a sostener equilibrios internos, a dejar mal al competidor o a quitarle medallas que a multiplicar la eficacia de la gestión conjunta. Las comunidades gestionan Sanidad, Educación, Servicios Sociales y buena parte de la política fiscal, por ejemplo. Son competencias sensibles, con impacto inmediato y que no rinden con la eficacia que deberían a favor de los ciudadanos cuando están sometidas a pulsos internos. Ya lo hemos vivido. Tampoco es difícil imaginar lo que ocurriría a la hora de fijar la posición exterior del país, negociar en Bruselas o definir la estrategia de inmigración en un gobierno PP-Vox, salvo que la parte complementaria, el partido de Abascal, renuncie a buena parte de su programa. Inviable, y lo saben.
Aquellos que teorizan sobre el acuerdo en la derecha obvian que el crecimiento electoral de Vox no institucionaliza a este partido ni lo integra automáticamente en una lógica de estabilidad. Y esa estabilidad es imprescindible para que un Gobierno de Feijóo tenga una mínima oportunidad de resistir a la embestida de la izquierda y del independentismo. Bienaventurados los que tienen fe en los milagros, yo estoy más con los que creen que pensar que puede domesticarse a Vox dentro de un Gobierno ignora que su aspiración es disputarle la hegemonía al PP, y que, por eso, la estabilidad no depende de exhortaciones al diálogo, sino de una mayoría clara.
