Miedo a los bloqueadores

Anda el sector de los medios digitales preocupado, y no es para menos. En un modelo de negocio basado en los ingresos por publicidad, los bloqueadores de anuncios han hecho saltar todas las alarmas y se buscan soluciones. Este tipo de programas ya vienen funcionando desde hace varios años en los ordenadores de sobremesa y en los portátiles, pero ahora están llegando también a los dispositivos móviles, uno de los soportes con más perspectiva de crecimiento de audiencias para los medios de comunicación online.

El problema no viene sólo con las herramientas que permiten el bloqueo de los anuncios en las páginas web, sino con las propias compañías, como es el caso de Apple y Google, cuyas luchas internas por la hegemonía del mercado dejan a los medios online como víctimas colaterales.

Así, Apple ha decidido que su sistema operativo permita bloquear la publicidad de la que vive Google, su gran rival, de modo que en los smartphone y tabletas que incorporen el nuevo iOS 9 podrán impedir la visualización de anuncios en las páginas por las que se navegue, aunque de momento se limita a Safari, su navegador. Con esta iniciativa, no sólo pretende dañar a Google o Facebook, sino cambiar las reglas del juego. Sin duda, Apple pretende obligar a Google a cambiar su modelo de negocio y tiene de su parte los iPhone y los iPad.

Lo que está claro es que la batalla no ha hecho más que empezar. Google ha respondido enseñando a los desarrolladores web el modo de saltarse los bloqueadores de anuncios de iOS 9.

Pero cabe la posibilidad de que, en esta ocasión, la empresa de la manzana se esté buscando demasiados enemigos, pues su decisión es un torpedo en la línea de flotación de los medios digitales, que tienen en los ingresos por publicidad su principal fuente de ingresos, pero también se trata de un duro golpe contra el sector publicitario y contra los propios anunciantes.

El sector de los medios trata de buscar una respuesta unitaria contra los bloqueadores, aunque de momento no se ha tomado ninguna decisión, razón por la que algunas cabeceras han comenzado a actuar por su cuenta. Es el caso de «The Washington Post», que ha tomado la drástica decisión de bloquear directamente a los lectores que usen este tipo de software, de modo que cuando un usuario pretende acceder a un artículo, recibe una notificación que le indica que debe desactivar el programa para seguir leyendo el contenido o, en su defecto, le sugiere que introduzca su email para recibir la newsletter del periódico.

Otro caso, según informa la web Media Tics, es el del diario alemán «Bild», el más vendido de Europa en su edición impresa, que será el primero del continente en vetar el acceso a su edición online a aquellos usuarios que usen bloqueadores. Para poder seguir viendo el contenido de «Bild.de», los lectores que utilicen un bloqueador publicitario tienen la opción de desactivarlo para este sitio y poder seguir leyendo de forma gratuita. En caso contrario, se ofrece la posibilidad de pagar una suscripción cuyo coste es de 2,99 euros al mes, que da derecho al acceso gratuito a la web y a la aplicación para móvil sin apenas publicidad y una velocidad de carga hasta un 50 por ciento más rápida.

Sea como fuere, estamos ante los primeros movimientos en un escenario de batalla en el que son muchos los actores y en el que están en juego demasiados intereses, como para que cualquiera de las partes se quede con los brazos cruzados.