Cantabria

La cultura del encuentro

Don Carlos Osoro Sierra, celebra la misa de toma de posesión como nuevo arzobispo de Madrid en la catedral de la Almudena.
Don Carlos Osoro Sierra, celebra la misa de toma de posesión como nuevo arzobispo de Madrid en la catedral de la Almudena.larazon

En un día radiante de cielo velazqueño el sábado 25 de octubre se celebró en la Iglesia Catedral la recepción y toma de posesión de la Archidiócesis de Madrid del Arzobispo Metropolitano Monseñor Don Carlos Osoro Sierra. Una ceremonia muy larga y solemne con misa cantada con gran presencia de fieles de las diócesis de Orense, Oviedo y Valencia. No faltaron tampoco sus familiares, sus autoridades ni sus paisanos de Castañeda su pueblo natal y de Cantabria. Ni el Presidente de la Comunidad de Madrid y su alcaldesa. Como es natural se dieron cita todos los estamentos religiosos por lo que el nuevo arzobispo estuvo muy bien arropado. El nuncio apostólico le dio la alternativa haciendo de testigo el cardenal dimisionario. Sorprende gratamente el porte simpático y dinámico de Monseñor Osoro a quien en Italia definirían como un «bel uomo» al que acompaña una voz muy poderosa y varonil, asi como que canta estupendamente. Recuerda al vigoroso Juan Pablo II por su alegría, su optimismo y su unción religiosa. Su homilía, que viene a ser su discurso programático, giro entorno al concepto de construir la cultura del encuentro y la civilización del amor «saliendo permanentemente a buscar a los hombres, encontrándonos con los hombres en las realidades en que están viviendo, no en las que nosotros creemos que debieran estar» y en claro guiño al Papa Francisco sin excluir a nadie con «una preocupación especial por quienes están más abandonados y excluidos, por los más pobres, entre los que se encuentran también quienes no conocen a Dios». Evitó entrar en temas conflictivos como la participación de la mujer, el divorcio, la eutanasia, la laicidad y no entró al trapo en temas de actualidad política como la unidad de España o la rampante corrupción. En cambio invitó a todos al dialogo y a no ser catastrofistas «Oponeos hoy a lo que parece hoy la derrota de la civilización reafirmando con energía la civilización del amor y la cultura del encuentro». Protagonistas de este «mandamiento nuevo» religiosos y laicos todos con espíritu «misionero». Su homilía quizá peco de ser demasiado larga y pareció una breve encíclica en torno a la cultura del encuentro. Como pinceladas personales mencionó a Madrid como la ciudad en que se conocieron sus padres y sus reflexiones de futuro mientras conducía su coche de Valencia a Madrid y sus referencias a su familia y a las diversas etapas de su carrera, así como la invitación a los jóvenes a reunirse con él los viernes a las diez de la noche en La Almudena. Al final se produjo un momento de alegría colectiva con saludos múltiples en un gran sentido comunitario, como en una romería asturiana, naturalmente sin sidrina. En definitiva Madrid tiene un pastor positivo, dialogante, que invita a «seamos audaces y creativos» a «tener proyectos» que hay que afrontar huyendo de la confrontación. Todo un programa y todo un reto para la diócesis de Madrid, que ya cuenta con su versión de Juan Pablo II.