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Adelgazar

10 señales de que sí estás perdiendo grasa aunque no veas resultados en tu cuerpo

Aunque la bascula no hable, el cuerpo si lo hace

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Bajar peso puede ser un proceso lento y cansino, no solo fisicamente sino también a nivel mental y es que muchas veces acabamos frustrados por no ver resultados. Sin embargo, esto no significa que no vayamos por buen camino.

¿Por qué no notamos resultados inmediatos?

Si estás pasando por esto lo más importante es que no te agobies. A menudo, nos olvidamos de que la pérdida de peso no es un proceso lineal.

Aunque a menudo imaginamos una línea recta descendente cuando en realidad, las alteraciones en el peso son un camino lleno de fluctuaciones, mesetas y retrocesos temporales.

Aunque se estén haciendo las cosas bien, factores fisiológicos y hormonales pueden enmascarar la pérdida real de grasa que está sucediendo:

El cuerpo humano está compuesto principalmente de agua y suretención es la razón número uno de las fluctuaciones diarias, llegando a variar hasta 2-3 kilos en un día sin significar ganancia de grasa real.

Si estás haciendo ejercicio (especialmente entrenamiento de fuerza), es posible que estés perdiendo grasa y ganando músculo simultáneamente. Como el músculo es más denso y compacto que la grasa, tu peso puede mantenerse estable o incluso aumentar, mientras que tu volumen y tallas disminuyen.

Ten en cuenta, también que el inicio de una rutina de ejercicio o cambios en la alimentación (como un mayor consumo de fibra) pueden provocar inflamación temporal y retención de líquidos, lo que oculta la pérdida de grasa en la báscula.

Tampoco es inusual que tras un tiempo en déficit calórico, el cuerpo interprete la reducción de energía como una amenaza a la supervivencia y ralentice el metabolismo basal para conservar energía, frenando la velocidad de adelgazamiento.

Así mismo también puede ocurrir que tu metabolismo se ajuste a la nueva ingesta calórica y necesites reajustar tu plan nutricional o de entrenamiento para seguir progresando.

Otros factores incluyen niveles desregulados de insulina o resistencia a la leptina (la hormona que regula el apetito), falta de sueño o altos niveles de estrés.

10 señales de que vas por buen camino para adelgazar

Pese a todo, nuestro cuerpo es sabio y tiene maneras de comunicarlos lo que no puede decirnos directamente:

1. Vas más al baño de lo habitual

Al comenzar una dieta y perder grasa, el cuerpo a menudo libera líquidos retenidos, lo que aumenta la necesidad de orinar con más frecuencia. Además, si estás comiendo más fibra (frutas, verduras) o bebiendo más agua, es normal aumentar la frecuencia de las deposiciones.

2. Notas más frío en manos y pies

Esta una respuesta fisiológica común cuando se pierde peso y se reduce la grasa corporal.

Esto se debe a que la grasa actúa como un aislante natural que retiene el calor corporal. Al reducir esta capa (especialmente la grasa subcutánea), tu cuerpo se vuelve más susceptible a los cambios de temperatura y pierde calor más fácilmente.

Es por eso que en este estado, el metabolismo puede volverse más eficiente para conservar energía, lo que resulta en una menor producción de calor interno.

Se ve acentuado normalmente en manos y pies porque cuando sientes frío, el sistema nervioso tiende a contraer los vasos sanguíneos periféricos (vasoconstricción) para reducir el flujo sanguíneo a las extremidades y mantener el calor en los órganos internos.

3.Tu sudor cambia de olor

Es normal que tu olor corporal cambie al perder peso ya que que tu metabolismo se está reajustando.

Al reducir carbohidratos, el cuerpo quema grasa y produce cetonas. La acetona se elimina por el sudor y el aliento, generando un olor frutal o similar al quitaesmalte.

Esto se ve acentuado por la práctica de ejercicio intenso con pocos carbohidratos, haciendo que tu cuerpo descomponga proteína para obtener energía, liberando amoníaco, lo que da al sudor un olor fuerte y químico.

Además, la grasa almacenada suele retener toxinas. Al quemarla, estas sustancias pasan a la sangre y se expulsan por los poros, intensificando el olor.

4. Picos de energía

Al pesar menos, tu cuerpo requiere menos esfuerzo y energía para realizar movimientos cotidianos, como caminar o subir escaleras.

Además, si tu pérdida de peso cuenta con una dieta más equilibrada, tu organismo recibe nutrientes de mejor calidad, lo que optimiza el funcionamiento celular y dispara tus niveles de energía.

Al reducir la grasa corporal, mejora la sensibilidad a la insulina, lo que permite que tus células absorban y utilicen la energía de forma más estable y eficaz.

Si también has aumentado tu actividad física, el ejercicio regular libera hormonas que mejoran el estado de ánimo y la vitalidad general.

5. La cara se afina antes que el cuerpo

A diferencia de la zona abdominal o las piernas, el rostro tiene capas de grasa mucho más delgadas. Por eso, incluso una pérdida pequeña de peso se nota de inmediato en el relieve óseo.

6. La ropa te queda distinta

En zonas como la cintura o el pecho (donde suele haber más grasa), la ropa empieza a "bailar" porque el tejido adiposo ocupa mucho espacio.

Mientras tanto, en hombros, glúteos o piernas, si estás entrenando, la ropa puede sentirse igual de justa pero de forma distinta ya que se ve más estructurada y firme, no apretada por volumen blando.

7. Duermes mejor

Al bajar de peso, tu cuerpo deja de pelear contra los procesos inflamatorios y se enfoca más en el descanso.

Esto se debe principalmente a que los niveles de cortisol (la hormona del estrés) bajan y la leptina ( hormona del hambre) se regula, permitiendo que la melatonina (la hormona del sueño) tome el control sin interrupciones y sepa exactamente cuándo es hora de "apagarse".

Además, menos grasa en el cuello y tórax reduce la presión sobre tus vías respiratorias. Esto elimina micro-despertares y mejora la oxigenación, lo que se traduce en un sueño más reparador.

Comer mejor también evita que tu cuerpo gaste energía procesando comida pesada durante la noche, lo que permite que llegue antes a la fase de sueño profundo.

8.Cambios de humor al inicio

Como todo en esta vida, el cuerpo también necesita un proceso de adaptación a su nueva rutina y actividad para adaptarse a esos cambios que estamos haciendo.

Es por esto que nuestro cuerpo, ante lo desconocido, al principio va a haceros reaccionar de determinada manera.

El déficit calórico al fin de al cabo es un estrés para el cuerpo. Esto al principio eleva el cortisol, lo que puede causarte ansiedad o cambios de humor repentinos.

Al quemar grasa, se liberan hormonas almacenadas en ella, lo que puede provocar una montaña rusa emocional similar a un síndrome premenstrual.

Además los cambios en la dieta provocan confunden nuestra cabeza. Al principio, tu cerebro extraña esos "chutes" rápidos de placer a los que está acostumbrados, lo que traduce en una falta de dopamina que te vuelve más irritable o impaciente.

9. Empiezas a ver tus músculos más definidos

Cada vez hay menos grasa tapando tu trabajo.

10. Tu apetito se vuelve irregular

El caos antes de la calma o como es conocido en dietética: fase de "recalibración".

Al principio de la dieta y cuando tu cuerpo empieza an notar que esta adelgazando, el sistema de señales de tu estómago entra en una especie de guerra de hormonas.

La ghrelina (la que te da hambre) y la leptina (la que te sacia) están desajustadas por lo que, un día puedes sentir que no tienes hambre y al siguiente tener un apetito voraz.

A esto se le suma que tu cerebro todavía busca comida por hábito o estrés, mientras que tu cuerpo intenta entender sus nuevas necesidades energéticas.

Además, al comer alimentos de mejor calidad, tu cuerpo los procesa distinto, lo que altera los tiempos en los que sientes el estómago "vacío".

Si el déficit es muy agresivo, tu cuerpo puede enviar señales de hambre extrema como mecanismo de defensa para "ahorrar" energía. Sin embargo, esto es algo pasajero ya que con el tiempo, este desorden desaparece y empezarás a sentir un hambre mucho más estable y controlada.

Un proceso muy individual

Pese a que estos cambios son comunes a la mayoría de personas, nuestro cuerpo no siempre se expresa de la misma manera ni en el mismo periodo de tiempo.

Es por esto que es importante entender que cada uno tiene una genética, estilo de vida y objetivo distinto por lo que la comparación con el resto no tiene ni lógica ni cabida.

Las alteraciones en el cuerpo, son un camino individual, que debe de hacerse dentro de los marcos de cada individuo. Cada uno sabe lo que le va bien, lo importante es marcarse un objetivo claro y ser constante, aprendiendo que es verdaderamente beneficioso para nuestro cuerpo en base a nuestras características, porque aunque humanos somos todos cada persona es un mundo.