Bienestar
Beber café a esta hora puede afectar a tu descanso
Elegir bien la hora para tomarlo puede marcar la diferencia entre una noche de descanso reparador y una de sueño interrumpido
El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas y es, para muchos, un aliado imprescindible para empezar el día o combatir el cansancio de la tarde. Sin embargo, su consumo a determinadas horas puede tener consecuencias directas sobre la calidad del sueño, incluso en personas que creen no ser sensibles a la cafeína. Así lo advierten expertos en salud y descanso, que insisten en prestar atención no solo a la cantidad de café ingerida, sino también al momento del día en que se consume.
La cafeína actúa como un estimulante del sistema nervioso central. Su principal efecto es bloquear la adenosina, una sustancia que se acumula en el cerebro a lo largo del día y que provoca la sensación de sueño. Al interferir en este proceso, el café ayuda a mantenerse despierto, pero también puede retrasar la aparición del sueño por la noche y reducir su profundidad.
La cafeína permanece más tiempo del que parece
Uno de los aspectos menos conocidos es el tiempo que la cafeína permanece activa en el organismo. Según diversos estudios, su vida media puede situarse entre seis y ocho horas, aunque en algunas personas este efecto se prolonga aún más. Esto significa que un café tomado a última hora de la tarde puede seguir influyendo en el cuerpo cuando llega el momento de acostarse.
Los especialistas señalan que consumir café a partir de las 16:00 o 17:00 horas puede aumentar el riesgo de insomnio, despertares nocturnos y sensación de sueño poco reparador. Incluso cuando la persona logra dormirse sin dificultad, el descanso puede verse fragmentado, afectando a las fases más profundas del sueño, fundamentales para la recuperación física y mental.
Además, la tolerancia a la cafeína varía de una persona a otra. Factores como la edad, el estrés, el consumo habitual o la genética influyen en la forma en que el organismo procesa esta sustancia. Por ello, aunque algunas personas aseguren dormir bien después de tomar café por la tarde, los expertos advierten de que los efectos pueden ser más sutiles y acumulativos.
Recomendaciones para proteger el descanso
Ante este escenario, los profesionales de la salud recomiendan limitar el consumo de cafeína en las horas previas al descanso nocturno. En general, se aconseja evitar el café, el té negro, las bebidas energéticas y algunos refrescos a partir de media tarde, especialmente en personas con problemas para dormir.
Como alternativa, se sugiere optar por infusiones sin cafeína, bebidas descafeinadas o simplemente agua. También es importante tener en cuenta que el chocolate y ciertos medicamentos pueden contener cafeína y contribuir al efecto estimulante total del día.
Mantener horarios regulares de sueño, reducir el uso de pantallas antes de acostarse y crear una rutina relajante por la noche son otras medidas clave para mejorar el descanso. Los expertos recuerdan que un sueño de calidad no solo influye en el estado de ánimo y la concentración, sino que es esencial para la salud cardiovascular, el sistema inmunológico y el bienestar general.
En definitiva, aunque el café tiene beneficios demostrados cuando se consume con moderación, elegir bien la hora para tomarlo puede marcar la diferencia entre una noche de descanso reparador y una de sueño interrumpido.