Cáncer

Un ensayo internacional logra resultados clave contra la leucemia más común en adultos

Un estudio con participación española respalda el uso de terapias menos invasivas para la leucemia linfocítica crónica, un cáncer de la sangre muy frecuente

El Dr. Francesc Bosch, jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Vall d'Hebron del Grupo de Hematología Experimental del VHIO REMITIDA / HANDOUT por VALL D'HEBRON INSTITUTE OF ONCOLOGY Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 30/12/2025
Francesc Bosch, investigador del Vall d'Hebron Instituto de OncologíaVALL D'HEBRON INSTITUTE OF ONCOLEuropa Press

La leucemia linfocítica crónica (LLC) es el tipo de leucemia más frecuente en los países occidentales. Afecta principalmente a adultos mayores y suele evolucionar de forma lenta, aunque más del 60% de pacientes requerirá tratamiento durante su vida.

En este contexto, un nuevo estudio internacional de fase 3 llamado CLL17, en el que ha participado el médico español Francesc Bosch, investigador del Vall d'Hebron Instituto de Oncología, y cuyos resultados se acaban de publicar en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine, demuestra que tratamientos dirigidos de duración fija pueden ser tan eficaces como las terapias continuas para controlar esta enfermedad.

Esto representa un avance importante hacia opciones terapéuticas que no obliguen a los pacientes a recibir medicación indefinidamente, con las posibles ventajas de periodos libres de terapia y menor toxicidad acumulada.

Qué es la leucemia linfocítica crónica

La leucemia linfocítica crónica es un cáncer de la sangre que afecta a los linfocitos B, un tipo de glóbulos blancos clave en el sistema inmunitario, que se encuentran en la médula ósea. De ahí, las células cancerosas llegan a la sangre.

Muchas personas no presentan síntomas durante unos años. Suele diagnosticarse en personas mayores y, en la mayoría de casos, no requiere tratamiento inmediato, sino seguimiento médico. A medida en que la enfermedad progresa, los tratamientos actuales permiten mantener una buena calidad de vida durante años.

El nuevo estudio CLL17 comparó dos combinaciones de tratamiento de duración fija basadas en venetoclax frente al tratamiento continuo con ibrutinib, que se mantiene de forma indefinida. Tras un seguimiento medio de casi tres años, los tres regímenes lograron controlar la enfermedad de manera similar.

Por qué es relevante este enfoque

Hasta ahora, muchas terapias dirigidas contra la LLC se administraban de forma continua, lo que obligaba a los pacientes a tomar medicación durante años, con efectos secundarios acumulativos y un impacto considerable en la calidad de vida. El nuevo enfoque plantea una alternativa: tratamientos con principio y final definidos.

"El objetivo era comprobar si estos tratamientos más cortos eran igual de eficaces que los continuos", explica Bosch, que además es jefe del Servicio de Hematología del Hospital Universitario Vall d’Hebron y participó en el ensayo en representación del Grupo Español de LLC (GELLC). Estudios anteriores ya sugerían que los tratamientos fijos reducen las toxicidades a largo plazo, "aunque existía la duda de si podían ser tan eficaces" explica.

"Dado que las terapias dirigidas se aprobaron comparándolas con quimioterapia, no se disponía de evidencia directa que comparase ambas estrategias en pacientes con leucemia linfocítica crónica no tratados previamente", señala.

En el ensayo participaron 909 personas. A los tres años, alrededor del 80% de los pacientes se mantuvo libre de progresión a los tres años, lo que confirma que los tratamientos de duración fija no fueron inferiores al tratamiento continuo en términos de eficacia.

Respuestas más profundas tras acabar el tratamiento

Uno de los hallazgos más relevantes fue la profundidad de la respuesta. Tras finalizar la terapia, más del 70% de los pacientes tratados con venetoclax–obinutuzumab y casi el 50% de los tratados con venetoclax–ibrutinib no presentaban enfermedad detectable en sangre. En cambio, ningún paciente del grupo tratado con ibrutinib continuo alcanzó este nivel de respuesta una vez suspendido el fármaco.

Estos datos sugieren que es posible controlar la enfermedad sin necesidad de mantener el tratamiento de por vida, algo especialmente relevante en una patología de evolución lenta como la LLC.

"Este estudio aporta una evidencia sólida que respalda un cambio de paradigma en el tratamiento inicial de la leucemia linfocítica crónica", señala Bosch. A su juicio, los tratamientos de duración fija se consolidan como una alternativa eficaz, segura y más flexible para la mayoría de los pacientes, aunque será necesario un seguimiento más prolongado para confirmar la durabilidad de las respuestas. Un avance relevante en el abordaje de uno de los cánceres hematológicos más comunes.

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