Alerta

Qué es la toxina cereulida en leches infantiles por la que han hospitalizado a varios bebés en España

Vómitos, diarrea y deshidratación: qué es la toxina cereulida por la que varios bebés han sido hospitalizados en España, cómo se transmite y qué recomiendan las agencias sanitarias para prevenir riesgos

Madre alimenta a su bebé con un biberón en casa, en el contexto de la alerta sanitaria por la retirada de varias leches de fórmula infantiles por posible contaminación con la toxina cereulida
Bebé mayor bebiendo leche infantil en casaFreepil

La hospitalización de cinco bebés en distintos puntos de España por vómitos y problemas gastrointestinales ha activado todas las alertas sanitarias en torno a varias marcas de leche de fórmula infantil. Otros tres lactantes han presentado síntomas leves sin necesidad de ingreso. Las autoridades investigan si estos casos están relacionados con la posible presencia de cereulida, una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus, en algunos productos ya retirados del mercado de forma preventiva.

Según el boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC), en toda Europa se han registrado alrededor de 60 casos de menores afectados de alguna forma por este episodio. En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha emitido varias notificaciones en las últimas semanas y ha ordenado la retirada de determinados lotes de fórmulas infantiles, lo que ha generado inquietud entre padres y madres.

¿Qué es la toxina cereulida?

La cereulida es una toxina de origen bacteriano producida por Bacillus cereus, un microorganismo ampliamente distribuido en el medio ambiente, presente de forma natural en el suelo, el agua y distintas materias primas alimentarias. Esta bacteria tiene la capacidad de formar esporas resistentes al calor, lo que dificulta su eliminación completa si se dan las condiciones adecuadas para su crecimiento.

Las autoridades sanitarias explican que Bacillus cereus es responsable de dos tipos principales de enfermedades alimentarias, que pueden aparecer tras la ingestión de células bacterianas, esporas o toxinas ya formadas en el alimento.

¿Qué síntomas provoca en los bebés?

La ingestión de cereulida puede causar una intoxicación alimentaria con síntomas digestivos que, en bebés y lactantes, requieren una vigilancia especial. Existen dos cuadros clínicos principales:

  • Intoxicación emética, caracterizada por náuseas intensas, vómitos repetidos, dolor abdominal y, en algunos casos, diarrea. Los síntomas suelen aparecer rápidamente, entre 30 minutos y 6 horas después del consumo del alimento contaminado.
  • Toxiinfección gastrointestinal, que cursa sobre todo con diarrea acuosa y dolor abdominal, con un inicio más tardío, entre 6 y 15 horas tras la ingestión.

En los lactantes más pequeños, estos síntomas pueden confundirse fácilmente con los de una gastroenteritis vírica, ya que el cuadro clínico es prácticamente indistinguible.

¿Es un problema grave?

En la mayoría de personas sanas, la enfermedad causada por Bacillus cereus suele ser leve y autolimitada, con una duración aproximada de 24 horas. Sin embargo, en bebés —especialmente en menores de seis meses— el riesgo principal es la deshidratación, derivada de los vómitos y la diarrea.

Las agencias sanitarias recuerdan que uno de los signos de alarma más importantes es la disminución de la orina. Si el bebé no moja los pañales con normalidad, se muestra decaído o irritable, o los vómitos son persistentes, es fundamental consultar con un profesional sanitario. En algunos casos puede ser necesaria la administración de sueros de rehidratación y, si los síntomas son más intensos, el ingreso hospitalario para control.

¿Dónde está el origen de la contaminación?

Las investigaciones apuntan a un ingrediente común utilizado en varias fórmulas infantiles: el ácido araquidónico, un ácido graso omega-6 que se añade para favorecer el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Este compuesto se obtiene mediante procesos de fermentación industrial y, de forma excepcional, podría haberse contaminado con la toxina durante su producción.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha realizado una evaluación específica para orientar a los gestores de riesgos y ayudar a decidir cuándo retirar productos del mercado como medida de precaución para la salud pública.

Consejos para preparar la leche de fórmula con seguridad

Mientras continúan las investigaciones, las agencias sanitarias insisten en extremar las medidas de higiene y preparación de los biberones:

  • Lavarse bien las manos con agua y jabón antes de preparar la toma.
  • Priorizar, cuando sea posible, fórmulas líquidas listas para el consumo, especialmente en bebés menores de tres meses, prematuros o con defensas bajas.
  • Si se utiliza fórmula en polvo, seguir estrictamente las instrucciones del fabricante.
  • Hervir el agua y dejarla enfriar unos minutos; la reconstitución debe hacerse con el agua a unos 70 ºC.
  • Preparar el biberón justo antes de cada toma y consumirlo de inmediato; si no es posible, usarlo antes de dos horas.

Las autoridades recuerdan que la retirada de los productos afectados reduce de forma progresiva el riesgo de exposición y llaman a la calma, insistiendo en que la vigilancia del estado del bebé es la clave para detectar cualquier complicación a tiempo.