Lichfield, la primera catedral del mundo convertida en centro de vacunación contra la Covid

El templo anglicano se suma a la campaña de inmunización masiva de Reino Unido

Varias personas esperan su turno para ser vacunadas en el interior de la catedral
Varias personas esperan su turno para ser vacunadas en el interior de la catedralCARL RECINEREUTERS

Tiene nueve siglos a sus espaldas, pero nunca como ahora se había convertido literalmente en una sala de curas. La catedral anglicana de Litchfield, a unos 200 kilómetros al noroeste de Londres, se ha transformado hoy en uno de los cientos de centros de vacunación masiva que se han habilitado en Reino Unido para acelerar el proceso de inmunización para ganar la batalla contra el coronavirus.

Centenares de jubilados han recibido la primera dosis de Oxford-AstraZeneca en la nave central, bajo los arcos de punta góticos. “Estamos encantados de poder ofrecer nuestra casa como símbolo de cómo toda la comunidad puede unirse”, asegura Adrian Dorber, deán de la catedral, que ha visto como apenas han bastado un par de días para transformar el edificio en un ambulatorio. “En cuanto nos enteramos en otoño de que se iba a plantear una campaña de vacunación de estas características, no ofrecimos y nos pusimos a organizar para ver cómo se podía materializar”.

Debido a las restricciones de la pandemia, el culto diario se está realizando de forma online por lo que no se verán interrumpidas las celebraciones, lo que permite jugar con más margen de maniobra para que se sigan poniendo inyecciones el tiempo que haga falta. De hecho, no se espera reabrir la catedral hasta dentro de dos meses.

“¡Es el centro de vacunación más glamuroso de toda Gran Bretaña!”, tuiteaba el diputado Michael Fabricant, que recuerda en la red social cómo “en la Edad Medía ya venía gente a curarse aquí y todavía siguen haciéndolo hoy”.

Durante la pandemia no pocos templos han tenido que aparcar su uso litúrgico para transformarse en auténticos “hospitales de campaña”, convirtiendo esta metáfora tan recurrente en el Papa Francisco en realidad. En el caso de los hospitales, capillas convertidas en unidades de cuidados intensivos. En los colegios, transformadas en aulas para garantizar los grupos burbuja y la distancia social entre los alumnos. En pueblos y barrios, parroquias que se han habilitado como almacenes y comedores para salir al quite de las colas del hambre o en dormitorios comunitarios para quienes se han quedado sin techo.