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Alfonso Navarro, psicólogo: "Que tu hijo se sienta identificado con un gato no significa que esté pasando algo grave"
Para entenderles hay que tratar de hacer una reflexión sobre "tres cosas clave" para saber si es grave o no
Por norma general, la etapa más compleja del desarrollo humano es la adolescencia, lo que comúnmente se reconoce como 'la edad del pavo', un periodo en el que la identidad cambia, en el que ya se cuestiona todo un poco más. Se tiende a ensanchar más los pensamientos, a actuar con rebeldía y a mantener esos comportamientos que suelen desconcertar a las familias.
En ese sentido, una de esas tendencias que ahora están más presente en la sociedad es ser un 'therian', lo cual produce dudas y cierta inquietud en muchos hogares, especialmente cuando se manifiesta de manera repentina.
El psicólogo especializado en adolescentes Alfonso Navarro ha abordado este fenómeno desde una mirada prudente y, afortunadamente, alejada del alarmismo. "¿Tu hijo de repente se identifica con un gato? Respira. Soy psicólogo adolescentes y esto no significa necesariamente que esté pasando algo grave", ha sostenido al principio de una de sus últimas publicaciones en redes.
Navarro explica que, en muchos casos, estas expresiones forman parte de un proceso natural en el que se tiene como objetivo encontrarse a uno mismo. "La adolescencia es una etapa de probar cosas y lo más normal es que, si de repente tu hijo se disfraza de animal, simplemente sea una manera de explorar su identidad o de pertenecer a un grupo", señala.
"Lo peor que podéis hacer es ridiculizar o atacar ese malestar o esa solución"
No obstante, el especialista insiste en la importancia de observar ciertos indicadores que pueden ayudar a distinguir entre una exploración inocua y una señal de alarma. "Hay tres cosas claves que tienes que mirar para saber si realmente hay un problema serio", advierte segundos antes de entrar en materia. Entre ellos, menciona la forma de interactuar con el entorno, el nivel de malestar emocional y el día a día del menor.
En este sentido, hay que cuestionarse "primero, el contacto con la realidad, segundo, el nivel de malestar y, tercero, el nivel de funcionamiento", enumera a la vez que relaciona todos estos aspectos, en base a su explicación, con el posible sufrimiento emocional, la pérdida de rutinas o el descenso del rendimiento escolar.
Por ello, Alfonso Navarro ha querido dotarle de verdadera importancia a la actitud familiar ante estas situaciones, apelando a la comprensión como herramienta fundamental. "No se trata de decir si ser 'therian' está bien está mal, se trata de entender qué función cumple la vida de tu hijo", reflexiona. Eso sí, la preocupación de un padre por si hijo adolescente puede terminar en un nerviosismo muy exagerado por tratar de conseguir lo mejor para él. Con ello, "lo peor que podéis hacer es ridiculizar o atacar ese malestar o esa solución, y lo segundo peor es ignorarlo por completo si detecta señales de alarma", zanja.