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Ni brotarán ni se echarán a perder: el truco para conservar las patatas como el primer día durante seis meses

Los expertos recomiendan seguir una serie de pasos para mantener saludable este alimento

Patatas recolectadas
PatatasPixabayLa Razón

Uno de los alimentos más típicos en las neveras son las hortalizas. Estos productos, dada su versatilidad y su gran aporte nutricional, se incluyen en numerosas comidas del día. Se trata de un conjunto de plantas cultivadas que son comestibles y que conforman una dieta equilibrada en los consumidores.

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En este sentido, una de las hortalizas más consumidas es la patata. Y es que su gran diversidad para ser preparada hace que sea un imprescindible en cualquier hogar. Sin embargo, este alimento suele durar una gran cantidad de tiempo en las despensas ya que, cuando se compra en los supermercados, se suele hacer en grandes cantidades.

Es por ello que muchos se preguntan cómo conservarlas el mayor tiempo posible. Y es que para mantener las patatas frescas, es necesario cumplir con una serie de condiciones que propician que esta hortaliza se mantenga comestible.

Esta hortaliza puede conservarse en buenas condiciones hasta seis meses, por lo que el lugar donde se conservan y la temperatura del lugar son aspectos clave para conseguir que las patatas tengan una mayor duración y no acaben podridas.

¿Cuál es la clave para conservar las patatas?

Existen varios trucos para conservar una hortaliza durante mucho tiempo. Según explican los expertos, el lugar de conserva es una de las grandes claves para lograr que los alimentos sean comestibles durante meses.

Una de las condiciones más importantes es la circulación de aire constante. Por ello, las bolsas de polietileno no son recomendables para la conserva, al contrario de las bolsas de malla o de papel, que sí son una buena forma de mantener saludables las patatas.

Además, un factor determinante es vigilar la proximidad con otros productos. Y es que no se deben colocar otras frutas y verduras juntas, especialmente cebollas y manzanas, ya que aceleran la maduración de los tubérculos, provocando su germinación.

Otra de las recomendaciones es conservar las patatas en un lugar oscuro y fresco. Es importante evitar la luz solar, puesto que el producto produce solanina, un veneno perjudicial para los humanos. En zonas con altas concentraciones de esta toxina, las patatas se vuelven verdes y es mejor cortarlas.

Por último, los expertos aconsejan no lavar los bulbos antes de guardarlos ya que, una vez mojados, pueden empezar a pudrirse.

¿Cuál es la temperatura idónea para las patatas?

Según confirman los expertos, las condiciones ideales de almacenamiento rondan los 10 °C. Para ello, siempre que sea posible se recomienda medir la temperatura ambiente con un termómetro. Por ello, zonas del hogar como el sótano, el cobertizo o la bodega sin calefacción son buenos lugares para reservar las patatas. Asimismo, es conveniente revisar el alimento cada pocas semanas, por si hubiera alguna patata podrida.

En caso de solo poder conservar las patatas en una zona cálida, lo mejor será no demorar mucho su consumo. En este caso, será mejor consumirlas lo antes posible, antes de que absorban la humedad y pierdan su buen estado.

¿Es bueno comer patatas con raíces? Esto es lo que dicen los estudios

La nutricionista y dietista Lauren Harris-Pincus explica que "Las patatas contienen dos tipos de glicoalcaloides, ambas toxinas naturales, llamadas solanina y chaconina, y si bien toda la papa contiene estos glicoalcaloides, la concentración es mayor en los ojos, la piel verde y los brotes que se forman.

El tono verde en las patatas es causado por la clorofila, que no es tóxica por sí misma. Sin embargo, su presencia es un buen indicativo de que la patata contiene un exceso de glicoalcaloides, compuestos que sí pueden ser perjudiciales para la salud. Por esta razón, es recomendable desechar la patata si tiene este color verde. "Las patatas frescas no deben tener aspecto de germinado ni ningún tono verde en la piel", explica la profesional.

Por otro lado, comer patatas germinadas, es decir, con brotes, no es del todo seguro debido a que los niveles de toxinas de estos son demasiado altos para su consumo. El toxicólogo estadounidense Andrew Stolbach del Hospital John Hopkins respalda la teoría de Harris y explica que las patatas germinadas contienen glicoalcaloides y afirma que "Los glicoalcaloides causan molestias gastrointestinales: cólicos, diarrea, náuseas y vómitos. En teoría, las personas pueden perder la presión arterial, presentar fiebre, síntomas neurológicos e incluso morir, pero esto es extremadamente raro. La mayoría de las personas solo experimentan molestias gastrointestinales leves".