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Virales

Una colombiana residente en España, sin pelos en la lengua sobre la educación aquí: "A veces no respetan"

Una madre colombiana viraliza en TikTok su crítica a ciertos hábitos sociales y la intervención en la crianza, narrando su experiencia tras años viviendo en el país

"Hay cosas buenas y cosas malas, como en todos los países" La Razón

España sigue siendo un destino prioritario para la migración procedente de Latinoamérica, un fenómeno sostenido por los históricos lazos culturales y lingüísticos. En este contexto de integración, surgen a veces percepciones encontradas sobre las costumbres locales.

Fernanda Castro, una colombiana residente en España que comparte su vida en la red social TikTok bajo el usuario @castrofernanda32, se ha hecho eco recientemente de algunas de estas diferencias, centrando su crítica en hábitos públicos y en los límites de la educación parental.

En un vídeo que ha generado amplio debate, Castro enumera algunas prácticas españolas que, desde su perspectiva, resultan chocantes. Una de las principales quejas se refiere a la falta de consideración, en su opinión, hacia la presencia de menores en espacios públicos.

"A veces no respetan", afirma la mujer, para después explicar que se refiere a personas que fuman tabaco o marihuana cerca de niños sin ningún reparo. "Yo soy una adulta, pero hay que respetar que hay un niño", subraya con contundencia.

Un choque cultural en los métodos de disciplina

El punto que genera mayor controversia en su discurso es la concepción de la disciplina infantil, la mujer colombiana expresa abiertamente su frustración por lo que percibe como una intromisión excesiva en la crianza dentro de la sociedad española.

Castro relata que se siente limitada al educar a su propio hijo, hasta el punto de temer represalias. "Aquí interfieren demasiado en la crianza de los hijos", asegura, y añade: "Me van a denunciar".

La mujer trata de matizar su postura reconociendo el concepto de "crianza respetuosa", pero defiende que, en ocasiones, es necesario aplicar correctivos físicos moderados, lo que ella denomina "sus buenas palmaditas", una práctica que indica era común en su entorno de origen.

Además de estos aspectos, la usuaria menciona de paso su desagrado ante los olores en el transporte público de Palma de Mallorca, ciudad donde reside, aclarando que no pretende generalizar pero sí señalar una experiencia sensorial negativa.

Pese a la crudeza de sus observaciones, Fernanda Castro se apresura a cerrar su mensaje con un balance positivo de su vida en España. Reconoce que las diferencias culturales señaladas son solo detalles dentro de una experiencia global satisfactoria, y que su objetivo al compartirlas es simplemente reflejar las realidades, tanto buenas como malas, de la vida como emigrante. "Hay cosas buenas y cosas malas, como en todos los países", concluye.