Rusia y Ukrania: la guerra de los votos

Las gemelas Tolmachevy
Las gemelas Tolmachevy

Las gemelas Tolmachevy irrumpen en el escenario. Abucheo. Las representantes rusas pagan la declaración de independencia de Crimea, el paternalismo de Putin y la opinión de la comunidad internacional. Mariya Yaremchuk, representante de Ucrania, ovacionada por su «Tick tock». Propuesta efectista con un hombre-hámster corriendo sin descanso en el interior de una rueda. El enfrentamiento real llevado a Eurovisión. Los dos países lograron de esta guisa el pasado martes su pase a la final de hoy y el momento de las votaciones será más que significativo desde el punto de vista geopolítico, más allá del enredo capilar de las hermanas. La Unión Europea de Radiodifusión no reconoce a Crimea como estado, por lo que los televotos de la región serán considerados como voto ucraniano. ¿El argumento? Cuestiones técnicas. A la UER le resulta más fácil computar las llamadas a través de la compañía telefónica ucraniana correspondiente que cedérsela a su equivalente moscovita. De este modo, podría darse el caso de que los «twelve points» de Ucrania vayan a Rusia y haya quien lo tome incluso como un referéndum soberanista, cuando el voto telefónico no tiene por qué ser reflejo de la mayoría de la población. «Mi corazón está siempre con mi país», dice orgullosa Mariya, que incluso barajó buscar una canción más guerrera, pero lo descartó porque lo prohíben las bases del certamen. No menos interesante será comprobar si el cariño es recíproco por parte del país de Putin, así como de las repúblicas ex soviéticas, y ver la reacción del resto de países de Europa –más de uno ha pedido boicoteara Rusia– ante las dos delegaciones.