La búsqueda desesperada de Laura

La Guardia Civil rastrea un embalse y un pozo para dar con indicios sobre la joven desaparecida en Huelva

Imagen distribuida de Laura Luelmo
Imagen distribuida de Laura Luelmo

La Guardia Civil rastrea un embalse y un pozo para dar con indicios sobre la joven desaparecida en Huelva.

26 años, 1,65 de estatura, delgada. Viste ropa deportiva y fue vista por última vez el miércoles en El Campillo, un pueblo de unos 2.000 habitantes de Huelva. Es la descripción de Laura Luelmo Hernández, la joven profesora de Bellas Artes a quien busca la Guardia Civil sin descanso, especialmente las últimas horas. La chica, natural de Zamora, se acababa de mudar a la localidad onubense porque iba a cubrir una baja en el instituto Vázquez Díaz de Nerva, un pueblo situado a 9 kilómetros. Allí había empezado a dar clases de plástica a los chavales hasta que el miércoles por la tarde, sobre las 16:00 horas, se le perdió la pista.

Acababa de hablar con su novio por WhatsApp y le decía que salía a correr. Sólo portaba el móvil, un pequeño monedero y las llaves de casa. Un repetidor de telefonía situado a nueve kilómetros del lugar habría indicado a los investigadores que estuvo por la zona, según explicaron desde el digital «La Opinión de Zamora». Para los vecinos de El Campillo es un dato extraño porque «hay demasiada distancia en coche y mucha más andando por la pista». Así, el dispositivo de búsqueda se centró ayer en este área (la zona de búsqueda se ha delimitado en seis sectores que ya han sido peinados), próxima al barranco Hornillo y una gran zona boscosa.

También se miró ayer en el embalse de Campofrío, a nueve kilómetros al norte de El Campillo y, a última hora de la tarde, parte del dispositivo se dirigió a un pozo situado en un camino cercano a la carretera que une el pueblo con la aldea de Traslasierra. Además de decenas de voluntarios de los pueblos cercanos y llegados desde Zamora, rastrean el lugar en busca de indicios que ayuden a dar con el paradero de Laura agentes del Seprona, Policía Judicial, el Servicio Cinológico de la Guardia Civil y Protección Civil. El Campillo está consternado con la desaparición de su nueva vecina y en todas las conversaciones se habla del mismo tema. Circula ya por redes sociales la foto de un hombre de etnia gitana que podría ser sospechoso de la desaparición de Laura. Tiene unos 50 años y le apodan por el apellido de su familia, que vivió en el pueblo hace años.

Él regresó hará una década y tuvo un episodio violento con una peluquera del pueblo llamada Sonia. «La intentó violar en un parque cercano y ella pudo zafarse porque llevaba un pastor alemán. Él apuñaló al perro y luego entró en la cárcel por otro motivo», explicaba ayer un vecino. Se da la circunstancia de que la casa de este individuo y la que había alquilado Laura por intermediación de un profesor de su nuevo instituto estaban pegadas. Sin embargo, fuentes cercanas a la investigación, aseguraron ayer a este diario que el hombre tendría (a priori) coartada, por lo que las hipótesis de los investigadores irían en otro sentido.