El «síndrome del coordinador quemado»: el desgaste de informar a las familias

La Razón
La RazónLa Razón

Rafael Matesanz explica que siempre, en todo centro público o privado, se les comunica a las familias la posibilidad de donar. Incluso si se está ante el caso de un inmigrante sin familia en España, se consulta con el consulado correspondiente. Habitualmente se encarga de informar a las familias el coordinador de trasplantes, acompañado del médico responsable del paciente. Una tarea que puede hacer hasta 70 veces al año. «Necesita un entrenamiento muy certero. El director de la ONT pone como ejemplo al Hospital General de Alicante, que ha diseñado toda una metodología, un «curso de comunicación de malas noticias», y «ha formado a muchos médicos en toda España». De hecho, el centro informó recientemente de que su porcentaje de negativas familiares apenas es del 6,6%. Es decir, alrededor de nueve puntos menos que la media nacional.

Sin embargo, por muchas veces que se realice esta tarea a lo largo del año, puede llegar a causar cierta ansiedad. «No es una tarea fácil. Pasados dos o tres años, pueden sufrir lo que nosotros llamamos el ‘‘síndrome del coordinador quemado’’. Es cuando los coordinadores encuentran todo tipo de dificultades o motivos para hacer su labor y comienzan a descartar a potenciales donantes. Es gente que empezó siendo muy buena, pero que acabó constituyendo un problema en lugar de la solución», afirma Matesanz. No en vano, añade, el hecho de informar a las familias de una decisión tan traumática puede ocasionar «un desgaste psicológico tremendo», explica el responsable de la ONT. Y es que «es tremendamente difícil que el médico se ‘‘rebobine’’, que pueda hablar con la familia y solicite los órganos del fallecido».

En las guías elaboradas para tratar la donación con las familias, se tienen en cuenta multitud de aspectos: el momento del día, que la habitación sea tranquila, la iluminación... Estas entrevistas pueden llegar a durar dos horas. «Todo está muy profesionalizado», explica Matesanz. Pero más que hablar, lo importante es que el coordinador «escuche a la familia, que deje que manifieste su dolor. Cuando los médicos escuchan bien, es la propia familia la que ofrece la donación. Lo primero es explicarle que su familiar ha fallecido, y después, dejarles manifestar su dolor».