Cocina
Ni filtro ni colador: cómo limpiar el aceite de cocina con un sencillo truco casero
Un simple ingrediente que todos tenemos en casa es suficiente para alargar la vida útil de la grasa vegetal
Debido a guerras e inflaciones, en los últimos años hemos visto cómo el precio de los aceites de cocina (especialmente el de girasol) ha aumentado considerablemente. En 2024 incluso hubo supermercados y grandes superficies que tuvieron que colocar seguros antirrobo en botellas para evitar que fuesen sustraídas.
El aumento del coste de un producto de uso tan común en la cocina ha hecho que valoremos más estos alimentos, y cada vez más personas tratan de alargar su vida útil. Sin embargo, es fundamental ser cuidadosos y actuar con conocimiento, ya que los aceiten deben tratarse adecuadamente para evitar cualquier clase de riesgo de intoxicación alimentaria o contacto con compuestos cancerígenos.
El mejor truco casero para limpiar el aceite después de freír
Antes de limpiar el aceite que hemos utilizado para freír es crucial tener en cuenta que no todos los aceites tienen la misma vida útil, y que esta depende en gran medida del uso que le hayamos dado. El aceite de oliva (especialmente el virgen extra) es más estable al calor y puede reutilizarse entre 2 y 4 veces si no se quema ni se ensucia demasiado. El aceite de girasol, sin embargo, es más sensible al calor, y no se recomienda reutilizarlo más de una o dos veces, ya que se degrada más rápidamente.
Por otra parte, la temperatura a la que se fríen alimentos también influye. Se le llama 'punto de humo' a la temperatura exacta a la que un aceite o grasa comienza a descomponerse y a producir un humo visible y continuo, una especie de "límite de seguridad". Si se supera el punto de humo, ocurre una degradación química de las grasas, se liberan sustancias tóxicas (que pueden ser perjudiciales si se ingieren), el sabor se amarga y muchos nutrientes se destruyen.
El punto de humo del aceite de girasol refinado es de 220º-230ºC, mientras que sin refinar apenas alcanza los 105ºC. En cuanto al aceite de oliva virgen extra, este límite no se alcanza hasta los 190º-210ºC.
Si se han seguido las anteriores indicaciones para cocinar frituras y sabemos que podemos utilizar un aceite en futuras ocasiones, lo mejor tanto a nivel económico como práctico y sostenible es limpiar correctamente los restos que hayan podido quedar para usarlo más adelante en otra preparación. Hay quien utiliza filtros de café o coladores metálicos, pero estas opciones son algo más complejas y ensucian varios utensilios de cocina.
Un increíble truco casero sencillo, aunque menos conocido, es usar un ingrediente que se encuentra fácilmente en cualquier supermercado: la maicena. Una vez que hayamos terminado de freír, apagaremos el fuego y dejaremos que el aceite se temple para evitar quemaduras. Mientras tanto, crearemos una mezcla espesa con maicena y agua (aproximadamente una cucharada sopera de harina por cada medio vaso de agua).
A continuación llevaremos a calentar el aceite en la misma sartén a fuego muy bajo, y añadiremos parte de nuestro denso mejunje: una cucharada generosa por cada litro de aceite. Sin dejar de remover suavemente, veremos cómo poco a poco ocurrirá una gelatinización. La maicena se cocinará formando grumos blancos que atraparán las impurezas sólidas presentes en el aceite.
Una vez se hayan eliminado los restos, ya podemos retirar los grumos de maicena con una espumadera y colar el aceite restante utilizando un colador fino para almacenarlo en un recipiente seguro. Por supuesto, hay que tener en cuenta que este método solo elimina restos sólidos, en absoluto limpia los compuestos frutos de la degradación química del aceite. Por seguridad alimentaria, no se deben exceder los usos recomendados del aceite bajo ningún concepto, aunque este parezca limpio a simple vista.