Psicología

Por qué nunca deberías usar esta frase cuando intentas consolar a alguien, según la psicología

Muchas veces recurrimos a frases hechas porque no han hecho creer que eso es lo que hay que decir en estos casos, pero son de todo menos de gran ayuda

Por qué nunca deberías usar esta frase cuando intentas consolar a alguien, según la psicología
Por qué nunca deberías usar esta frase cuando intentas consolar a alguien, según la psicologíaFreepik

La tristeza forma parte de nuestra vida. Es una emoción que, con suerte, no sentimos todos los días, pero que cuando llega su impacto es mucho mayor que el de otro tipo de emociones. Nos enseña a apreciar los buenos momentos y a reconectar con nosotros mismos. También nos sirve para darnos cuenta de en quién podemos apoyarnos. En muchas ocasiones la única forma de hacer frente a este sentimiento es hablándolo y sintiéndonos escuchados.

Cuando te toca estar en el otro lado de la historia, ser un apoyo y consolar a alguien cercano no siempre es una tarea sencilla. A veces, cuando pensamos que estamos siendo de gran ayuda, en realidad estamos empeorando la situación. Muchas veces recurrimos a frases hechas porque no han hecho creer que eso es lo que hay que decir en estos casos, pero son de todo menos de gran ayuda, aunque nuestra intención sea buena.

Qué no decir cuando quieres consolar a alguien

Las frases como "no es tan grave", "supéralo", "todos estamos mal" u otras del estilo son una herramienta muy perjudicial para la salud mental del que lo recibe. Tratar de entender cómo se siente la otra persona desde la empatía es clave para ayudarla. Desde la psicología se explica que este tipo de comentarios minimizan lo que la otra persona está sintiendo y pueden hacerle pensar que su dolor no es importante o que está reaccionando de forma exagerada. Cuando alguien está triste, lo que necesita es sentirse escuchado y comprendido, no que le resten importancia a sus emociones.

Además, este tipo de frases pueden provocar que la persona se cierre emocionalmente y deje de expresar lo que le pasa. Si percibe que sus sentimientos no son tomados en serio, es más probable que evite hablar del tema o que se sienta aún más sola. Los especialistas suelen recomendar, en cambio, mostrar empatía y validar lo que la otra persona siente, con comentarios como “entiendo que lo estés pasando mal” o “si quieres hablar, estoy aquí”. Este tipo de respuestas ayudan a generar apoyo y facilitan que la persona procese sus emociones de forma más saludable.

Cuando minimizar las emociones hace más daño

Restar importancia a lo que siente otra persona también puede generar culpa o vergüenza por estar triste. Si alguien escucha constantemente que debería superarlo o que “no es para tanto”, puede empezar a pensar que hay algo mal en su forma de reaccionar. Sin embargo, la psicología recuerda que cada persona procesa las emociones a su propio ritmo y que no existe un tiempo universal para recuperarse de una pérdida, un problema o una decepción. Transmitir ese mensaje es, cuanto menos, difícil, pero es conveniente empezar por evitar patrones como los anteriores y luego tratar de ayudar desde la empatía y el respeto.

Por eso, los especialistas recomiendan sustituir este tipo de frases por actitudes más empáticas. A veces no hace falta tener la respuesta perfecta, sino simplemente acompañar, escuchar y mostrar comprensión. Preguntar cómo se siente la otra persona, dejar que se exprese o reconocer que está pasando por un momento difícil puede ayudar mucho más que intentar apresurar su proceso emocional.

No invalides los sentimientos del otro

Invalidar los sentimientos de los demás, aunque suene fuerte, es mucho más habitual de lo que creemos. Muchas actitudes que tenemos con personas que no están en su mejor momento, lejos de ser positivas, empeoran su situación, por lo que hay que pensar mucho lo que decimos y asegurarnos de que nuestras palabras tengan un efecto positivo en el otro. Frases como "Estoy aquí para escucharte todas las veces que necesites", "Tómate tu tiempo" o "No estás solo en esto" suelen funcionar y generar una sensación de confianza y respeto en el afectado.

Además, ser empático no solo tiene un efecto en cómo se siente la otra persona, sino en la confianza que tendrá en ti en un futuro para volver a contarte como se siente. Si percibe que invalidas sus sentimientos o generalizas su malestar, la próxima vez que esté mal y necesite ayuda le va a costar más elegirte.

El truco está en comprender que todo forma parte de un proceso y que las relaciones humanas son complicadas pero siempre hay que estar dispuesto a mejorar y aprender.