La UE pone como ejemplo el protocolo español para los delitos de odio

España ha pasado recientemente a convertirse en un referente en la lucha europea contra los delitos de odio

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en la presentación del último balance  de delitos de odio en España
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, en la presentación del último balance de delitos de odio en España

La Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea ha incluido el protocolo español de actuación policial para erradicar la discriminación y la violencia por delitos de odio en su lista de buenas prácticas , que aglutina la actuación de distintos países europeos.

España ha pasado recientemente a convertirse en un referente en la lucha europea contra los delitos de odio. La Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea ha incluido el protocolo español de actuación policial para erradicar la discriminación y la violencia por delitos de odio en su lista de buenas prácticas , que aglutina la actuación de distintos países europeos.

Dentro de los delitos de odio destacan los que lo son por motivos racistas, antisemitas, motivos referentes a ideología o a la religión y creencias de las personas, delitos de odio por causa de orientación sexual, enfermedad, discapacidad, etc.

El protocolo, aprobado en diciembre del año 2014 y en vigor desde enero de 2015, defiende que la sociedad española es multicultural y multiétnica y pretende impulsar una política efectiva contra la discriminación. Los cauces para conseguirlo son diversos, pero todos pasan por un mejor diagnóstico de la situación del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y otras formas conexas de intolerancia en nuestro país.

En primer lugar, compila una serie de pautas a seguir por las Fuerzas de Seguridad Españolas a la hora de identificar de una manera óptima los delitos de odio. Asimismo, el protocolo señala que deben incoporarse en los atestados indicios concretos que permitan presentar cargos de imputación, cuando fuera necesario, contra los agresores por esta clase de delitos.

Es decir, por un lado pretende mejorar la atención a las personas que son víctimas de delitos de odio y, por otro, especificar en los atestados datos como los comentarios vejatorios que hayan podido producirse, la tenencia de símbolos extremistas por parte del agresor, etc. Datos como estos últimos constituyen indicios subjetivos muy útiles para los fiscales y jueces a la hora de imputar a personas por estos delitos y, si se demuestra su culpabilidad, poder llegar a condenarlas.