Las mujeres también se miran en el gimnasio

La Razón
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Desde que en 1962, Thomas Cronin aumentó, por primera vez, el volumen del pecho de Timmie Jean Lindsey, la fama de esta intervención no ha dejado de crecer, aunque, como explican desde la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre), las modas también cuentan. Desde 1997, esta intervención ha aumentado un 227 por ciento y se han superado etapas como las de los pechos «globo», «identificados con éxitos televisivos de hace 20 años como ''Los vigilantes de la playa''», afirma el presidente del Secpre; o los primeros años en los que «se ponían lo justo. Seguían mucho más las indicaciones de los cirujanos», añade el experto.

Sin duda, la emancipación de la mujer y la lucha por la igualdad no ha terminado con la búsqueda de la feminidad. Vicente Paloma, cirujano plástico de la Clínica Teknon de Barcelona, se ha especializado en las operaciones mamarias y asegura que «el 60 por ciento de las consultas están relacionadas con el pecho». Al aumento de pecho le sigue de cerca la liposucción y no se quedan atrás las operaciones faciales. Palomo desconoce si existe el «síndrome del vestuario», pero «cada vez hay más mujeres que van al gimnasio y ven si lo que tienen entra dentro de la normalidad. Se miran, se enseñan y, entonces, toman la decisión de operarse». El perfil de la mujer que busca un escote más voluptuoso también ha cambiado. «Los bancos ya no dan créditos a las jóvenes para operarse y las que lo hacen superan los treinta», sostiene el cirujano. Y no solo hay diferencias de edad, entre las provincias del norte y del sur de España también varía. «No sé muy bien por qué, pero las mujeres de aquí (Cataluña) optan por prótesis más pequeñas, mientras que en Andalucía piden pechos más grandes. Las diferencia una talla, más o menos».