Las normas de circulación que adoptaremos en 2019

El límite en las carreteras convencionales será 90 km/h, se perderán más puntos por usar el móvil o no llevar el cinturón, habrá más radares...

Habrá más agentes de Tráfico que «velarán» para que las futuras medidas de la DGT se cumplan / Efe
Habrá más agentes de Tráfico que «velarán» para que las futuras medidas de la DGT se cumplan / Efe

El límite en las carreteras convencionales será 90 km/h, se perderán más puntos por usar el móvil o no llevar el cinturón, habrá más radares...

A lo largo del próximo año, los conductores tendrán que tener bien presente los importantes cambios que quiere poner en marcha la DGT para frenar las elevadas cifras de siniestralidad. La primera que está previsto que vaya hoy al Consejo de Ministros es la modificación del artículo 48 del Reglamento General de Circulación, que rebajará el límite de velocidad de 100 a 90 km/h para motocicletas y turismos en las vías secundarias que no dispongan de ningún tipo de separación entre los carriles de sentidos opuestos. El director de la DGT, Pere Navarro, manifestó ayer en Barcelona que, una vez aprobada la modificación del reglamento, Tráfico dispondrá de un plazo de 30 días para adaptar todas las señales que lo requieran en todo el país, y afirmó que la aplicación de la propuesta se hará de forma gradual, a medida que se aplique el cambio en las señales de tráfico. También especificó que la velocidad límite para los autocares podrá ser de 90 km/h en este tipo de carreteras porque «tienen muy poca accidentalidad», pero que el máximo de camiones y furgonetas será de 80. En declaraciones a los periodistas, Navarro explicó que las vías secundarias aglutinaron el 77% de los accidentes mortales en 2017, que dejaron más de 1.000 fallecidos.

Desde Automovilistas Europeos Asociados (AEA), su presidente, Mario Arnaldo, explicó a este periódico que discrepa de esta medida: «Primero habría que arreglar las carreteras secundarias antes de reducir la velocidad de 100 a 90 km/h». Y no implantar la reducción de forma genérica, «porque eso fomenta una falta de diligencia por parte de la Administración. Lo que debería hacer es analizar los puntos negros y ver si es la velocidad lo que influye en los accidentes. Si en ese tramo es así, basta con poner un límite específico para esa zona», afirma Arnaldo, que hace hincapié en que esta medida no sirve para reducir la tasa de mortalidad: «No es verdad que países de la UE que tienen mejores resultados que nosotros se alineen en el límite de 90 km/h. De hecho, no hay ningún país con límite 90 (12 países) que tenga una mejor tasa de mortalidad. Así, en España, la tasa es de 36 víctimas por millón de habitantes, frente a las 65 de Bélgica, 98 de Bulgaria, 82 de Croacia, 70 de la República Checa, 51 de Estonia, 74 de Grecia, 65 de Hungría, 56 de Italia, 95 de Letonia, 57 de Portugal, 51 de Eslovaquia y 58 de Eslovenia». El problema de las convencionales «son las colisiones frontales en adelantamientos, y eso es por el acondicionamiento de la carretera. En 2015, la velocidad a la que hemos circulado los españoles en la red de carreteras convencionales en 2015 fue 78,72 km/h y en 2016, 75,82 km/h. Y, sin embargo, la cifra de muertos aumentó de 2015 a 2016 pese a la menor velocidad».

Durante este año también podría entrar en vigor el anuncio de circular a 30 km/h en las calles con un solo carril por sentido o una sola dirección. Otra medida anunciada es la regulación del uso de vehículos de movilidad personal (VMP).

Los conductores también deberán acostumbrarse a no usar el teléfono móvil, porque Navarro quiere que su empleo se penalice con seis puntos, en vez de los dos actuales. Un «peaje» que también afectará a los que pillen sin cinturón de seguridad, casco o sillitas, ya que pasará a estar castigado con cuatro puntos, no tres. Otra medida que restará puntos, dos, es cuando se supere en 20 km/h –no 30 como hasta ahora– el límite de las convencionales. Y, si quiere sumar, la DGT anunció que los conductores que den cursos de Educación Vial podrán conseguir dos puntos de bono.

Los motoristas también podrían tener que acostumbrarse a llevar guantes porque la DGT ya anunció que quiere que sean obligatorios. En definitiva, toda una batería de medidas que se podrían poner en marcha en 2019 y por las que «velarán» más agentes de Tráfico, y sobre todo, más radares.