Lorena pidió a su padre que matara a la mujer de Paco González

Ya en prisión, ofreció 6.000 euros a otra reclusa: «No aguanto más, acaba con ella»

Ya en prisión, ofreció 6.000 euros a otra reclusa: «No aguanto más, acaba con ella».

La vida de Lorena, es la historia de una obsesión, de una locura desmedida, un dislate homicida en el que acabó implicando a un joven pusilánime que se había enamorado de ella, Iván, para cumplir su macabro plan: asesinar a la mujer del periodista Paco González y ocupar su lugar. «El 7 de octubre de 2013, Iván y Lorena, con el propósito de acabar con la vida de Maite, sobre las 9:30 de la mañana se reunieron en la cafetería Santander con Iban y Vasili. Les ofrecieron 30.000 euros a cambio de matar a la esposa de Paco González». Así arranca el escrito de acusación del fiscal al que ha tenido acceso LA RAZÓN. «En dicha reunión, Lorena les entregó una nota en la que constaba la dirección del domicilio del periodista deportivo y una reseña: mujer morena, de unos 45 años». El encargo se frustró. En cuanto se vieron con el dinero en el bolsillo, los dos rusos pusieron pies en polvorosa. Sin embargo, la obsesión asesina de la chica persistía.

«El 5 de febrero de 2014, sobre las 8:30, después de que Maite dejase a su hijo en el colegio, y con su hija sentada en los asientos traseros, reinició la marcha. En ese momento, Iván Trepiana accedió de forma sorpresiva al vehículo por la puerta del copiloto». La esposa de González trató de bajarse, pero Iván lo impidió. Apretó un cuchillo de 30 centímetros contra su costado y le ordenó que siguiese conduciendo. Les quitó los móviles a madre e hija y, cuando está última se echó a llorar aterrorizada, le dijo: «Tranquila, a ti no te va a pasar nada. Vengo a asesinar a tu madre». «Quédese el coche, se lo regalo», ofreció Maite. «No es eso lo que busco. Ojalá tuviera esa solución». En ese momento, Lorena abrió la puerta trasera del vehículo y también se subió. «Lo siento», se disculpó Iván con la mujer de Paco González, «te tengo que matar». Y le clavó el machete en el costado. Cuando la iba a apuñalar por segunda vez, la hija del periodista se lanzó con rabia sobre el agresor. Su valentía salvó, sin duda, la vida de su madre, porque ésta tuvo tiempo de quitarse el cinturón de seguridad y encararse con Iván. Se inició una lucha sangrienta donde las dos mujeres recibieron varias puñaladas que por poco acaban con sus vidas. La última cuchillada se la dio Lorena a Maite en el abdomen cuando Iván le gritó: «¡Acuchíllala o clávale algo». Su valor desmedido y la intervención de un héroe, Jesús Barrantes, un vecino que acudió en su auxilio, abortaron el crimen. Iván y Lorena salieron corriendo. La policía los detuvo poco después y, según las diligencias a las que ha tenido acceso LA RAZÓN, les fueron intervenidos, entre otros objetos, dos juegos de esposas, una pistola de aircroft 6 mm con bolas amarillas de munición, un set de tres cuchillos, una cadena y un cojín con la cara de Paco González estampada.

Lorena ingresó en la enfermería de la prisión de Alcalá-Meco. Allí conoció a sus primeras compañeras. «Estoy en la cárcel por robar un coche de alta gama», les contó cuando le preguntaron. «Le daban antidepresivos, pero ella los escupía y los tiraba a la basura sin que se dieran cuenta. No quería estar medicada. Tuve que decírselo a los funcionarios, porque yo no paraba de perseguirla», comenta María una presa de la que se hizo amiga y que compartía con ella el módulo B. Al principio las compañeras la creyeron: «Decía que estaba enamorada de un hombre de 47 años que se llamaba Paco», recuerda María. «No pasó mucho tiempo y empezó a decirnos que ella no podía vivir si la esposa del tal Paco no se moría porque ella era su verdadero amor, que la otra estorbaba y que pagaría lo que fuera por verla muerta. A mí me pidió que buscara a alguien para matar a esa mujer», reconoce. Según el fiscal a María «en mayo de 2014 le ofreció 6.000 euros. Cuando la presa fue excarcelada le mandó varias cartas. En una de ellas se podía leer: ‘‘Maite, morena, ojos azules, 47 años, calle xxxx, Madrid. Ya ajustaremos tú y yo cuentas luego, tranquila. Por favor, no te olvides nena. Que salga bien, bien. Terminar con todo, si puede que se lleve todo lo que tenga de valor y acabe con ella lo antes posible. A ver si este mes. No aguanto más por favor”». María en un principio entró a su juego. Le envío a prisión una misiva con fotos del periodista y le comunicó algo alarmante: «La tengo localizada. Me tienes que entregar 2.000 euros para que se los entregue al chaval», refiriéndose al que, en teoría, iba a asesinar a Maite. «Al menos mil. Te doy el número de mi cuenta bancaria para que me hagas el ingreso». El encargó nunca llegó a concretarse porque Lorena no tiene un duro y porque María, como los rusos, sólo quería sacarle el dinero.

«Mi hija estaba muy mal cuando escribió esas cartas. De eso hace ya diez meses», reivindica José, su padre. «Entonces ella no era Lorena, estaba enferma. Mandó más de un centenar de cartas y hasta a mí me pidió que matara a la mujer de Paco González. Ahora que le han puesto la medicación vía intravenosa ha mejorado mucho. Dice que no sabe qué le ocurrió. Está muy arrepentida».