Tecnología
Un exoesqueleto por el precio de un iPhone, así es una de las iniciativas más revolucionarias del CES 2026
Los nuevos exoesqueletos chinos con inteligencia artificial irrumpen por mil dólares, permitiendo a excursionistas y mayores de cincuenta años alcanzar veintisiete kilómetros por hora con equipos de menos de dos kilos que aspiran a ser como relojes inteligentes
El sueño de caminar sin agotarse ha dejado de ser una fantasía futurista para convertirse en una opción de compra tangible. Lejos de los pesados armazones industriales de antaño, la tecnología actual ofrece dispositivos ligeros que buscan integrarse en la rutina diaria de cualquier ciudadano. Estamos ante una auténtica democratización de la robótica, accesible ahora por un coste similar al de un teléfono móvil de alta gama. Para ponerlo en perspectiva, su valor de mercado es equiparable al interés y coste que generan lanzamientos como el de los nuevos iPhone 17, situando la robótica avanzada en un rango de consumo masivo.
En concreto, la barrera de entrada económica se ha reducido drásticamente hasta situarse en un precio que ronda los mil dólares. Esta accesibilidad financiera va acompañada de un diseño pensado para la máxima comodidad, pues estos nuevos exoesqueletos apenas marcan dos kilogramos en la báscula. La industria ha entendido que, para triunfar en el mercado masivo, el asistente debe ser casi imperceptible al llevarlo puesto.
Por otro lado, la magia técnica detrás de estos aparatos reside en la inteligencia artificial y su capacidad de adaptación instantánea. Según recoge el portal especializado TechXplore, los sensores integrados permiten que el sistema identifique el terreno en tiempo real, ajustando la potencia necesaria a cada paso que da el usuario. La máquina aprende del humano para ofrecer una simbiosis motora perfecta.
En cuanto a las prestaciones puras, los resultados de rendimiento son verdaderamente llamativos para el gran público. Algunos de los modelos más avanzados del sector permiten al portador alcanzar velocidades de 27 kilómetros por hora, potenciando las capacidades físicas naturales de forma inmediata. Sin embargo, los fabricantes insisten en que el usuario debe mantener su propio equilibrio y autonomía para evitar caídas accidentales.
Sobre el perfil del comprador, las marcas tienen muy claro que su nicho de mercado no se limita a los entusiastas de la tecnología. Los senderistas que desean ampliar sus travesías de fin de semana y las personas mayores que aspiran a mantener un estilo de vida activo son los grandes beneficiados de esta innovación. Se trata, en esencia, de eliminar las barreras físicas que impiden disfrutar del aire libre.
Una tendencia global en auge
De igual manera, las cifras de ventas confirman que el interés por estos dispositivos va mucho más allá de la mera curiosidad. Empresas punteras del sector como Hypershell han logrado vender ya unas 20.000 unidades, demostrando que existe una demanda real y creciente. La mayoría de estos fabricantes operan desde China, pero mantienen una estrategia agresiva para expandirse hacia Occidente.
A su vez, este desembarco comercial busca consolidarse con fuerza en el mercado estadounidense, actualmente bajo la presidencia de Donald Trump, donde la competencia por la innovación tecnológica es feroz. El objetivo final de estas compañías asiáticas es lograr que vestir un exoesqueleto sea tan habitual y socialmente aceptado como llevar un reloj inteligente en la muñeca.
En definitiva, el avance técnico ha logrado que disponer de unas piernas incansables sea una posibilidad real al alcance de muchos bolsillos. La fatiga física, que antes dictaba el final de la jornada, podría dejar de ser un límite absoluto para los aventureros. Nos adentramos en una nueva etapa donde la asistencia mecánica personal promete redefinir nuestra relación con el movimiento y el esfuerzo.