Distopía

Suiza autoriza el uso de la primera cápsula para suicidio asistido

El invento del australiano Philip Nitshke, que emplea nitrógeno para matar a la persona en su interior, ha pasado la revisión legal para poder ser usada en el país helvético

Sarco, la cápsula de suicidio asistido que te mata con nitrógeno.
Sarco, la cápsula de suicidio asistido que te mata con nitrógeno.La RazónCortesía de Exit International.

Si uno quiere hacerse una idea de como va el mundo no tiene más que recordar una escena de la serie de humor Futurama en la que el protagonista se encontraba en el año 3.000 con que las cabinas de suicidio asistido eran habituales en la calle, como un servicio público más. Resulta que no vamos a tener que esperar tanto y lo que en 1999 parecía una idea tronchante por absurda, va a ser una realidad a partir de 2022 en Suiza.

Según informa el medio Swissinfo.ch, la ONG Exit International ha completado la “revisión legal” para el uso de la cápsula en Suiza sin que haya encontrado ningún obstáculo. “No hay problemas legales en absoluto”, ha indicado Philip Nitschke, médico y fundador de la organización no gubernamental que ha llevado a cabo el desarrollo y fabricación de la cápsula.

Exit International prepara un nuevo modelo que estará listo en 2022.
Exit International prepara un nuevo modelo que estará listo en 2022.La RazónCortesía de Exit International.

Sarco, que es como se llama el invento, es una cápsula fabricada mediante impresión 3D y emplea nitrógeno para terminar con la existencia del suicida. No requiere la intervención de ninguna otra persona y el “usuario”, una vez se encuentra en el interior de la cápsula, no tiene más que mover una palanca para que el compartimento se inunde de nitrógeno. De esta forma, el nivel de oxígeno se reduce del 21% al 1% en sólo treinta segundos provocando la muerte en un plazo de entre cinco y diez minutos. El sistema puede activarse también con un parpadeo en el caso de que la persona en su interior padezca algún tipo de parálisis que le impide accionar manualmente el mecanismo.

“La persona se sentirá un poco desorientada y puede sentirse ligeramente eufórica antes de perder el conocimiento. La muerte se produce por hipoxia e hipocapnia, privación de oxígeno y dióxido de carbono, respectivamente. No hay pánico ni sensación de ahogo” ha relatado Nitschke a Swissinfo.ch.

Detalle de Sarco.
Detalle de Sarco.La RazónCortesía de Exit International.

Unas 1.300 personas eligieron terminar con su vida mediante suicidio asistido en Suiza durante 2020, dónde esta práctica es legal siempre que no haya motivaciones egoístas detrás. El método que proporcionan las principales organizaciones que allí prestan estos “servicios” es la ingestión de pentobarbital sódico líquido. Con este método, la persona se duerme en un plazo de entre dos y cinco minutos. A continuación, cae en coma profundo y poco después fallece.

Nitschke, que fue el primer médico en aplicar la eutanasia legal en los Países Bajos tras su legalización en 2001, ha explicado que Exit International cuenta con dos modelos fabricados de Sarco y un tercero en proceso que estará listo para su uso en 2022. El primero de esos modelos se encuentra actualmente en el Museo de Cultura Sepulcral de Kassel, localidad alemana, mientras que el segundo no resultó ser “estéticamente agradable”, por lo que el propio Nitschke desincentiva su uso.

Sarco, al natural, en el Museo de Cultura Sepulcral de Kassel, Alemania.
Sarco, al natural, en el Museo de Cultura Sepulcral de Kassel, Alemania.La RazónCortesía de Exit International.

Por lo demás, todo son beneficios para el inventor de Sarco: “la máquina se puede remolcar a cualquier lugar para la muerte. Puede ser en un entorno idílico al aire libre o en las instalaciones de una organización de suicidio asistido, por ejemplo. La persona entrará en la cápsula y se acostará. Es muy cómodo. Se le hará una serie de preguntas y cuando haya respondido, podrá presionar el botón dentro de la cápsula activando el mecanismo cuando él decida hacerlo”.

La aspiración de Philip Nitschke es que todo el proceso pueda ser llevado a cabo por el suicida sin que tenga lugar ninguna revisión psiquiátrica, como es preceptivo bajo la actual legislación. “Nuestro objetivo es desarrollar un sistema de detección de inteligencia artificial para establecer la capacidad mental de la persona. Naturalmente, hay mucho escepticismo, especialmente por parte de los psiquiatras. Pero nuestra idea conceptual original es que la persona haría una prueba “online” y recibiría un código para acceder al Sarco” ha declarado Nitschke a Swissinfo.ch.