Astronomía
La NASA pone fecha al gran evento astronómico de este siglo
Se trata de una supernova, la explosión de una estrella masiva, que puede ser visible a plena luz del día: un evento similar, en el pasado, fue observado durante dos años seguidos.
Hasta la fecha, la supernova más brillante jamás registrada desde la Tierra fue la de SN 1006, que estalló en el año 1006 de nuestra era. Los cronistas de China, Japón, el mundo islámico y Europa coinciden en que apareció repentinamente, como una “estrella invitada” tan luminosa que podía verse de día, proyectar sombras por la noche y rivalizar con la Luna en brillo. Permaneció visible durante más de dos años, aunque su máximo esplendor se concentró en las primeras semanas tras la explosión, probablemente entre finales de abril y mayo de 1006. Hoy sabemos que fue una supernova de tipo Ia situada a unos 7.200 años luz, pero durante siglos fue simplemente eso: una luz nueva y deslumbrante en un cielo que, hasta entonces, se creía inmutable.
Eso puede volver a ocurrir. Esta década está marcando el comienzo de una nueva era en la astronomía: por primera vez en la historia reciente, los científicos pueden poner fecha a este evento cósmico que podría ser visible desde la Tierra y que muchos describen como una de las experiencias astronómicas más espectaculares del siglo. No se trata de un eclipse ni de una lluvia de meteoros, sino de la explosión final de una estrella masiva: una supernova, un fenómeno que, aunque habitual en el universo, rara vez es tan brillante que pueda observarse sin telescopios gigantes.
La idea de “predecir” una supernova puede sonar casi fantástica, pero no lo es. Existen sistemas estelares cuyo comportamiento permite estimar cuándo una de sus estrellas podría entrar en la fase final de su vida y terminar en explosión; estos modelos se basan en décadas de observaciones y en nuestra comprensión de la evolución estelar. Aunque el momento exacto sigue sujeto a incertidumbres, los astrónomos creen que eventos de este tipo, cuando ocurren relativamente cerca de nosotros en la Vía Láctea, pueden suceder en una escala de tiempo que puede verse por generaciones.
Pero la atención científica no está puesta solo en futuras supernovas “previsibles”: en 2025 el telescopio espacial James Webb (JWST) ha dado un paso extraordinario al identificar la supernova más antigua jamás observada, correspondiente a una estrella que explotó cuando el universo tenía apenas unos 730 millones de años, es decir, cuando era menos del 5 % de su edad actual.
Este hallazgo no fue casualidad. En marzo de 2025, un satélite especializado en detectar estallidos de rayos gamma registró un evento intenso asociado a la muerte de una estrella masiva en una galaxia muy lejana. Posteriormente, telescopios como el Neil Gehrels Swift Observatory y el Very Large Telescope ayudaron a localizarlo en el cielo, y el JWST confirmó que la señal correspondía a una supernova en el contexto de un estallido de rayos gamma, marcado como GRB 250314A.
Lo verdaderamente extraordinario de esta observación es que esta supernova estalló cuando el universo aún estaba en su infancia, casi tan temprano que la luz de esa explosión ha viajado casi 13 mil millones de años antes de llegar hasta nosotros. Verla es como mirar una fotografía directa de una estrella que murió cuando las primeras galaxias apenas estaban empezando a formarse. Antes de este descubrimiento, el récord estaba en una supernova observada que ocurrió mucho más tarde en la historia cósmica; gracias al JWST, ese récord ha sido ampliamente superado.
Para los astrónomos, eventos como este no son solo espectáculos; son ventanas únicas al pasado profundo del cosmos. Al analizar la luz de la supernova y de su galaxia anfitriona, los científicos pueden aprender cómo las estrellas masivas vivían y morían en épocas tan remotas, cuánta materia pesaba, qué elementos comenzaron a formarse y cómo se organizaban las primeras estructuras estelares. Esto a su vez ayuda a construir modelos más precisos de la evolución del universo primitivo.
Pero ¿qué significa esto para quienes levantan la vista esta noche? A diferencia de eventos predichos en nuestra propia galaxia, como la posible explosión de estrellas cercanas dentro de los próximos años o décadas, la supernova detectada por JWST no será visible a simple vista: su luz es extremadamente tenue después de cruzar distancias tan inmensas. Sin embargo, el hecho de que los telescopios actuales puedan detectar y estudiar algo tan remoto es un avance sin precedentes. Y se producirá en 2086, en “apenas” 60 años.
Y ahí radica la importancia de eventos como este: no solo marcan récords históricos, sino que muestran hasta dónde hemos llegado con nuestra tecnología y comprensión científica. Son pruebas de que podemos extender nuestra mirada no solo a estrellas cercanas, sino hacia las profundidades del universo y del tiempo.
Así que cuando se hable de “el gran evento astronómico de este siglo”, tal frase engloba dos ideas conectadas: por un lado, la posibilidad de que una supernova cercana ilumine nuestras noches en un futuro predecible, y por otro, la certeza de que ya estamos observando la luz de estrellas que explotaron hace miles de millones de años, llevando consigo información única sobre cómo era el cosmos en sus primeros capítulos.