Hardware
La Razón Hardgaming - Turtle Beach Racer Wireless Racing Wheel
Diseñado para Xbox y PC, este volante apuesta por la sencillez, el formato compacto y la libertad sin exigencias
Durante las dos últimas semanas hemos probado el Turtle Beach Racer Wireless Racing Wheel de Xbox Series y PC, que es la propuesta de la marca norteamericana para un sector muy concreto, porque aquí no hay pedales y toda la experiencia recae en el propio volante, con el acelerador y el freno alojados en dos levas. A eso se suma otro rasgo poco habitual en este tipo de periféricos, su funcionamiento inalámbrico, que por otra parte es una de las grandes bazas del producto. Pero ¿qué tal responde en el uso real? ¿Qué ofrece frente a otras opciones del mercado? En La Razón HardGaming lo hemos probado y estas son nuestras impresiones.
Diseño y conectividad
Dentro de la caja encontramos el volante, el dongle inalámbrico, un cable USB-C, la documentación y los soportes para el regazo. También llama la atención que no ocupe media mesa ni obligue a montar alrededor una instalación aparatosa. El cuerpo del volante mide 29,1x27,3x26,1 cm y pesa 1,84 kg sin los apoyos para el regazo, aunque sube a 2,68 kg con ellos. En ese sentido, lo mejor del Racer Wireless Racing Wheel es su sistema para apoyarlo sobre el regazo. Los soportes antideslizantes funcionan mejor de lo que parece y permiten jugar de una forma bastante cómoda. También integra una abrazadera de mesa para un uso de corte más clásico, una parte que está bien resuelta.
El tacto general es agradable, la zona de agarre tiene una superficie suave y una rotación de 360 grados que responde de forma ligera pero firme. No transmite la sensación de un volante orientado a simulación pura, pero tampoco da la impresión de ser un producto menor. Se deja usar con naturalidad y, en línea con su planteamiento, resulta cómodo. En la parte de conexiones incluye un puerto de 3,5 mm para auriculares y controles de audio integrados. El volante funciona mediante conexión de 2,4 GHz tanto en Xbox como en PC, con un alcance de hasta 9 metros y una autonomía de hasta 30 horas. Además, puede seguir utilizándose mientras se carga a través del cable USB-C.
Rendimiento y compatibilidad
El panel de controles recuerda bastante al de un mando de Xbox. En la parte frontal están los botones principales, la cruceta y varias teclas de función, además de dos botones configurables. La parte menos convincente se hace patente cuando el juego depende de funciones que normalmente recaen en el stick derecho. En títulos donde hace falta mirar alrededor o combinar varias acciones secundarias al mismo tiempo, el volante empieza a enseñar sus límites. En 'Forza Motorsport', por ejemplo, la experiencia resulta óptima porque el juego lo reconoce desde el primer momento y la distribución de controles resulta natural. En propuestas de corte arcade o con más acciones repartidas en el conjunto de botones, el uso puede hacerse menos cómodo.
Aquí entra una de sus funciones más curiosas, el llamado modo mando. Está pensada para usar el volante en juegos de conducción que no tienen compatibilidad nativa con este tipo de periféricos. Resulta útil porque amplía bastante las posibilidades de juego del producto, aunque en la práctica ayuda, pero no hace milagros, sobre todo en juegos diseñados específicamente para un mando tradicional.
Sistema y aplicación
El Turtle Beach Racer Wireless Racing Wheel es compatible con Xbox y PC, con el apoyo de la aplicación Turtle Beach Control Center 2 para completar la configuración. Desde la app es posible actualizar el firmware, calibrar el volante y configurar los botones asignables. No cambia por completo el producto, pero ayuda a dejarlo a gusto del usuario y variar sus características cuando sea necesario. Durante nuestras pruebas, la conexión inalámbrica fue estable y no percibimos latencia jugando a varios metros de la consola durante horas. La batería cumplió bien en varias sesiones largas, así que en este terreno responde como cabría esperar de un volante que vende la comodidad de jugar sin cables. Si a eso se suma su peso contenido y la facilidad con la que se pone en marcha, el resultado es un periférico amable para el uso diario.
Comportamiento en juego
Durante estos días lo hemos llevado a varios títulos de conducción como 'Forza Motorsport', 'Forza Horizon 5', 'The Crew 2' y 'Need for Speed Heat'. En líneas generales, rinde mejor en juegos más cercanos a la simulación en circuito. En 'Forza Motorsport' y 'Forza Horizon 5' funcionó realmente bien y el juego lo identificó desde el primer momento, la respuesta fue precisa y el conjunto transmite una sensación bastante natural dentro de su rango.
En 'The Crew 2' y 'Need for Speed Heat' la experiencia fue más irregular. No porque no se pueda jugar, sino porque el esquema de control obliga a combinar giros, levas y botones frontales con demasiada frecuencia. En 'Need for Speed Heat', por ejemplo, ciertas maniobras se vuelven menos cómodas de lo deseable y en 'The Crew 2' ocurre algo parecido cuando hace falta enlazar varias acciones mientras giras. En esos casos se entiende enseguida que la ausencia de pedales y botones propios para esas funciones condiciona bastante el resultado.
En resumen
Turtle Beach Racer Wireless Racing Wheel es un volante de entrada bastante apañado para el usuario que priorice comodidad, sencillez y libertad de movimiento frente a una experiencia más cercana a la simulación doméstica. Su mejor rasgo está en la posibilidad de usarlo sobre el regazo y jugar sin cables ni montaje, algo que de verdad lo hace diferente de otras opciones más aparatosas.
En contrapartida la falta de pedales limita la experiencia, las levas para acelerar y frenar podrían ser algo más grandes. No es el volante más completo del mercado, pero para jugar sin cables y compartirlo con facilidad en el salón sin montar una estructura voluminosa alrededor, resulta realmente eficiente dentro de lo que propone.