Alberto Chicote: "En hostelería somos los jefes de las excusas"

En laSexta se estrena hoy en horario «prime time» la séptima temporada de «Pesadilla en la cocina» en la que hay caos y descontrol.

En laSexta se estrena hoy en horario «prime time» la séptima temporada de «Pesadilla en la cocina» en la que hay caos y descontrol.

De verbo torrencial y generoso en titulares, Alberto Chicote llegó a la televisión para comérsela a bocados con «Pesadilla en la cocina». Y no le sentó mal la digestión. Hoy estrena la séptima temporada como un niño con zapatos nuevos sin que las suelas estén gastadas del éxito de un formato inmune al paso de los años.

–¿Qué buscan los que solicitan que usted vaya en su ayuda?

–La mayoría de las veces nos encontramos con personas que se han embarcado en montar un establecimiento en el que se han puesto el dinero que tenían y el que no. Nadie nos llama como primera opción. Es después de que no hayan encontrado la acogida que esperaban. Primero preguntan a los vecinos, después a sus proveedores. Siempre piensan que el mes o la semana ha sido flojo porque ha llovido y la gente se queda en sus casas o porque hace sol y se van fuera de la ciudad o que hay partido de fútbol. En la hostelería somos los reyes de las excusas. Sin embargo, llega un momento en que nuestro programa es el último cartucho para que el negocio salga a flote.

–También se puede pensar que buscan una popularidad extra al estar usted en su negocio. Puede ser la mejor campaña publicitaria...

–Sí, pero es un arma de doble filo. Defiendo las segundas oportunidades, pero los espectadores no son tontos: saben el que la busca admitiendo sus errores y quiere cambiar la dinámica y los que no echan su brazo a torcer.

–Después de siete temporadas, imagino que algunos tras ver las entregas ya han captado algunas cosas que no se pueden hacer en la hostelería...

–A ver, «Pesadilla en la cocina» sobre todo es un programa de entretenimiento, pero quiero pensar que también tiene un componente de educación. Pero no siempre es así. Le pongo un ejemplo: un día a través de las redes sociales una persona me escribió: «Chicote, a ver si me puedes ayudar porque yo no tengo ni idea de cómo se gestiona un asador de pollos y abro mañana»... Y le contesté: «Pues macho, te has quedado con las risas del programa pero no has aprendido nada».

–Si me permite hay una lección de primero de guardería: una cocina tiene que estar limpia.

–Sí, pero por desgracia durante muchos años en los restaurantes de nuestro país se pensaba que una cocina era un espacio sucio por naturaleza. Es verdad que no está tan limpia como el despacho de un delineante, pero... ¡leche! si se ensucia mucho hay que limpiarla mucho más porque siempre digo lo mismo: lo que nosotros hacemos en un restaurante se lo mete por la boca el comensal, por lo que tiene que estar impoluto. Y hay un factor que tampoco se tiene en cuenta: los clientes depositan en nosotros su confianza porque comer, aunque sea una paradoja porque solemos hacerlo con amigos, es un acto muy íntimo ya que a la vista de todos estamos introduciendo cosas en nuestro cuerpo.La responsabilidad y la confianza que las personas depositan en nosotros es muy grande.

–En el programa se ven cientos de trifulcas entre los jefes y los empleados y entre ellos mismos...

–Porque no saben gestionar el capital humano. Aprendí lo que era el trabajo en equipo cuando era muy joven y jugaba al rugby. Cuando entrevisto a una persona para mis restaurantes siempre les pregunto que me definan el trabajo en equipo. Casi ninguno me dice esfuerzo, buscar todos un fin común que nos beneficie a todos... Pocos entienden que los demás no están para servirles a ellos, bien para que curren menos o ganen más. Siempre es primero yo, después yo y lo último yo... La verdad, estoy cansado de tanto «yoísmo».