Un nuevo mapa para el teatro alternativo

Se han abierto cinco salas en cuatro meses y más de quince en los dos últimos años

El corazón alternativo de la escena madrileña late en el eje formado por Lavapiés y La Latina, aunque su pulso llega a barrios tan dispares como Ventas, Carabanchel o Legazpi. En los últimos cuatro meses se han abierto cinco salas nuevas en el centro: La Trastienda, La Puerta de Al Lado, El Off de La Latina, El Umbral de Primavera y la Sala Nada. Más de una quincena en total si contamos las inauguradas en los últimos dos años, un cómputo donde entrarían Espacio Labruc, Nave 73, Arte y Desmayo, La casa de la Portera y La pensión de las pulgas (dos caras de un mismo proyecto artístico y empresarial en barrios diferentes), Estudio 2 Manuel Galiana, El Escondite Teatro, Teatro del Arte (el antiguo Triángulo), Sala Tú, El Sol de York, Espacio 8... Detrás de esta erupción, una misma idea repetida: la necesidad de dar salida a proyectos creativos allí donde el circuito habitual está fallando.

La puerta de al lado, cuenta Javier Enguix, «surgió por la necesidad tan grande que hay entre los actores de poder mostrar su talento, las ideas que bullen en sus cabezas, que son muchas, y para las que, desgraciadamente, no hay demasiadas oportunidades en el mercado». Enguix es el fundador junto a Ángel Acero de este espacio de unos 75 metros cuadrados que abrió el pasado 7 de marzo (C/ Olivar, 3). «Somos actores, conocemos las necesidades que hay, me gustaría que otras salas ofrecieran también cursos, formación, cosas que estén al alcance de todo el mundo», cuenta sobre la filosofía de este espacio, que también se regirá por otra máxima: «El público es el que paga y, por tanto, el que manda». Tres estancias en las que se podrán ofrecer puestas en escena no convencionales y un camerino –«es bastante grande; yo he actuado en otros sitios que no tienen ese punto de intimidad», cuenta Enguix– son algunas de las características de una sala con un aforo máximo de 30 personas, aunque variará según la obra programada. «Queremos dar cabida a todo tipo de propuestas: el público debe tener variedad. Las compañías actúan un día, como mucho dos. Y dentro de eso ofrecemos de todo: comedia, drama, ''dramedies''...», sigue el director de la Puerta de al Lado. De momento, han arrancado con «Desnudas», dirigida por Alberto Velasco, «una obra maravillosa que nos está devolviendo la sonrisa», tienen en cartel «En dirección norte», con Carlos de Austiraa y José Emilio Vera, y «Safronia», dirigido por David Boceta. Esta semana estrenan una comedia alocada, «La señora de los anillos, La Trilogía».

No muy lejos, también en La Latina, nació en diciembre de 2013 La Trastienda (C/ Sierpe, 2), un teatro de configuración flexible y capacidad para 30 espectadores. Detrás de esta iniciativa están Alberto Berzal y Fran Calvo, actores ambos. «En nuestro caso –reconoce Calvo–, el planteamiento fue una necesidad de dar cabida a una serie de cosas desde el trabajo de cada uno. La mayoría de las salas nuevas que están saliendo están, de hecho, dirigidas por actores y directores», explica, mientras coincide en señalar con una mezcla de ilusión y asombro el florecimiento que viven este tipo de espacios: «Este mismo año ha habido varios, y todos en una zona muy concreta. Ha sido un momento bastante fértil». La Trastienda recibe su nombre del uso inicial que tuvo este local, una trastienda de un establecimiento de ultramarinos con los típicos sótanos abovedados y paredes de ladrillo de hace 80 años. Hoy, los problemas de los «cómicos» de entonces han cambiado pero no han desparecido: «Todo surge porque vimos que estabámos trabajando, que había propuestas interesantes, ya montadas y preparadas para verse, pero nadie en los grandes teatros se interesaba por ellas», explica Fran Calvo. «Nos dimos cuenta de lo limitado que está el acceso a los teatros para las jóvenes compañías con textos contemporáneos». Con todo, aventuras como la de estos dos actores tienen mucho de vocacionales. «Si uno se mete en esto echando números, no es rentable. Pero, más que nunca, hay necesidad de contar historias». Su modelo de gestión bebe de experiencias que han abierto camino en los últimos años, y cita en concreto el «off» del Teatro Lara, una programación alternativa en el hall de la «bombonera» de Madrid que ha dado vida a muchas producciones pequeñas en las tardes y noches de toda la semana. Algo que ha tenido un efecto añadido de mayor calado: «En todo el circuito ''off'' se está creando un público que está rascando en la corteza del teatro más comercial». Gente para la que antes la palabra «alternativo» era motivo inmediato de rechazo, y que ahora va descubriendo que puede estar ante producciones muy divertidas, de dignísima factura, sólo que en espacios alejados del teatro a la italiana; o que puede adentrarse en ese otro tipo de propuestas más arriesgadas... y que éstas no muerden.

Berzal y Calvo saben de lo que hablan: el primero es uno de los protagonistas de obras como «True West», que se ha visto precisamente en el Lara, y el segundo ha estado en contacto con públicos poco habituados al teatro cuando puso en marcha su «Teatro en serie», un experimento de escenificaciones por entregas que llevó a cabo en la librería La buena vida. De hecho, junto a obras como «Método Lebruc para la felicidad», de Juan Mayorga, o «Juicio a Don Juan», ambas en cartel este mes, quieren convertir al teatro por entregas en uno de las sellos de la casa, y empiezan el próximo 25 de abril con un nueva serie: «Casa de huéspedes», que moverá al público por diferentes estancias del teatro.

Dos reconversiones de espacios ya existentes se suman a la lista de aperturas. El primero es El umbral de primavera, nuevo nombre, propietarios y concepto para la antigua sala TIS (C/ Primavera,11). Pilar Puente y Viviana y Verónica Doynel han quitado el escenario y convertido la sala en un espacio diáfano que tendrá delante una cafetería y un ambigú que podrán utilizar en algunas representaciones. Este domingo será su puesta de largo con «¿Qué hacemos con la abuela?». Las tres responsables de la sala proceden del mundo teatral y han tirado de contactos: Fernanda Orazi aterriza allí con el texto de Denise Despeyroux «La realidad» y Jesús Cracio dirigirá el poema dramático «Sylvia. Tres mujeres», sobre Sylvia Plath, un «teatro semimontado» como han denominado a una propuesta que no es lectura dramática pero tampoco cuenta con una puesta en escena completa.

Para Viviana Doynel, este «boom» alternativo «es increíble. En parte se debe a una cuestión de necesidad, de no acallar la cultura, dadas las circunstancias en que vivimos. Pero no quiero ligarlo sólo a la crisis, sino a nuevas maneras de llegar a públicos distintos, que no sean el habitual». El Umbral de Primavera tiene dos espacios amplios, de 120 y 100 metros cuadrados respectivamente. El primero es una antesala, y después está la sala teatral, con espacio para unas 60 a 75 personas, según las necesidades de cada espectáculo.

Otra reapertura o, igualmente, reinvención de un antiguo local es la que han llevado a cabo Juan Jiménez, Cayetano Lucena y Angélica Díaz en El off de La Latina. Algunos lo conocerían antes como la segunda sede de La Escalera de Jacob (un espacio que sigue existiendo en su primer local, el que tiene en Lavapiés). Ahora, estos tres emprendedores relacionados con el mundo de la gestión y la producción quieren dar nueva vida a este espacio de tamaño considerable para los estándares de este tipo de salas: el local, otro inmueble construido en mampostería de ladrillo y con bóvedas del siglo XVII, cuenta con tres espacios en dos plantas. En la de arriba, hay una sala con 70 butacas; en la de abajo caben otras 85 o 90 personas. A diferencia de otros dueños de salas, ellos no son actores, directores ni dramaturgos, pero sí amantes del teatro y la música, explica Jiménez. «Somos bastante heterogéneos. Tenemos ideas diversas pero vamos compaginándonos», cuenta el programador. El teatro centrará su cartelera –han arrancado hace dos semanas con obras como «El amante» y «La tigresa»–, y habrá tres líneas de programación que incluirán sesiones golfas y otras de cierto calado teatral. Pero le harán también hueco a la música: ya tienen un ciclo de jazz noruego programado y otro ideado de flamenco-jazz.