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Dermatitis atópica en lactantes

La dermatitis atópica se suele inicial a partir de las 6-8 semanas de vida, aunque en un 10% se puede iniciar después de cumplir los siete años

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24 de enero de 2017. 18:41h

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18/1/2017

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria que afecta a la piel y que se caracteriza por lesiones, prurito, piel seca y picor intenso. Se trata de una enfermedad crónica siendo la enfermedad cutánea más frecuente en la edad pediátrica (un 10% de los niños en algún momento de su vida). La prevalencia va en aumento en los países industrializados y, principalmente, en las grandes ciudades.

La enfermedad se manifiesta en forma de brotes, donde los periodos de picos de enfermedad se alternan con periodos de mejoría.

La dermatitis atópica se suele inicial a partir de las 6-8 semanas de vida, aunque en un 10% se puede iniciar después de cumplir los siete años. Se estima que en el 60% de casos remiten los síntomas en la pubertad hasta desaparecer.

En los lactantes, los brotes se suelen distribuir en mejillas y cara, cuero cabelludo y tronco y caras externas de extremidades. Las lesiones típicas de la dermatitis atópica son:

Eccema: zonas con edema, vesiculación, eritema.

Prurito y pequeñas pápulas con vesículas. Muchas veces las pápulas van acompañadas de erosión, exudación y costra.

Liquenificación: placas engrosadas, con surcos

En los lactantes es muy importante acudir al pediatra para su diagnóstico, valoración y tratamiento ya que la dermatitis atópica en los bebés se desarrolla con picor, agitación, llanto y con intranquilidad lo que provoca situaciones de estrés y ansiedad en los padres.

Se desconoce la causa que origina la dermatitis atópica. Es posible la interacción de múltiples factores:

Genéticos: la dermatitis atópica tiene un componente hereditario elevado. Según la Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis Atópica (AFPDA), un niño con uno de los padres con dermatitis atópica tiene un 40% de probabilidad de sufrirla y un 80% en caso de que ambos padres lo sufran.

Trastornos de la función barrera de la piel: la función barrera de la piel en la dermatitis atópica se encuentra alterada, modificando negativamente el ph de la piel, disminuyendo el contenido de ácidos grasos y ceramidas y la producción del factor hidratante natural. Se produce una mayor permeabilidad a antígenos exógenos y pérdida de agua

Inmunológicos: al tener alterada la función barrera de la piel y estar expuesto continuamente a antígenos, el sistema inmunológico se encuentra en alerta continua, produciendo hiperreactividad cutánea y mayor respuesta a estímulos.

A continuación detallaremos consejos para mejorar la calidad de vida de los lactantes con piel atópica, siendo el pediatra quien debe establecer el diagnóstico y el tratamiento farmacológico en caso de necesitarlo:

► Son aconsejables los baños más que las duchas. El agua debe estar templada y el baño no debe superar los 10 minutos. Salvo que no sea necesario, se aconseja no dar más de 2-3 baños a la semana. No utilizar manoplas o esponjas para evitar la fricción sobre la piel.

► Usar un gel que no reseque la piel, con pH fisiológico, sobregraso o aplicar un aceite de baño con la piel todavía húmeda.

► Secar con una toalla, a ser posible de algodón, sin frotar.

► Aplicar a continuación una crema emoliente que retenga la humedad.

► Mantener las uñas bien cortadas y limpias para evitar que al rascarse se produzcan lesiones o infecciones.

► Usar ropa de algodón o lino, pues facilitan la transpiración. Evitar usar lana y tejidos sintéticos, incrementan la temperatura corporal y acentúa el picor. Evitar el uso de lejías y suavizantes.

► El calzado o los calcetines en los lactantes debe ser de algodón o hilo.

► En el hogar, la temperatura ambiente debe ser constante evitando ambientes secos.

► Usar aspirador en lugar de escoba para barrer. Evitar alfombras y peluches que acumulan polvo.

Intentar prolongar la lactancia materna, pues fortalece el sistema inmune del bebé.

► Es preferible evitar los baños en periodos de brotes.

► Evitar las horas donde el sol es más potente.

► Utilizar un protector solar de alta protección y específico de la piel infantil.

► Después de bañarse en la playa o piscina se aconseja dar una ducha para quitar la sal del mar y el cloro, pues resecan y pueden irritar la piel y aplicar una crema emoliente a continuación para evitar la pérdida de humedad.

La dermatitis empeora en periodos invernales debido a la disminución de la humedad y el uso de calefacción en los hogares que desecan el ambiente. En épocas de calor, puede haber brotes por un exceso de sudoración.

Tener a mano los consejos y recomendaciones para prevenir los brotes de dermatitis atópica junto con las indicaciones y tratamientos establecidos por el profesional sanitario facilitará una mejor calidad de vida del bebé y una mayor tranquilidad en los padres.

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