Tu evento del año

En este blog encontrarás todo lo que necesitas para organizar la boda, bautizo, jubilación o baby shower perfectos. Está pensada para ellas pero también para ellos con cuestiones como moda, finanzas, tradiciones e, incluso, coaching para ser el anfitrión perfecto.

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Cuatro trucos para posar como una estrella

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Sobre el autor

Ana Friberg

Mitad sueca y mitad española, consultora, emprendedora e inquieta. También esposa, madre, hija y hermana. Me apasionan los retos y no soy de las que se rinden. Apasionada del arte, la música, la arquitectura, el diseño y la decoración. Adoro cocinar y creo en el amor para todo la vida, así como en encontrar la propia felicidad haciendo felices a los demás. https://www.facebook.com/lbda.es https://pinterest.com/lbdabodas/ https://www.instagram.com/lbda.es/

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Seguro que te ha pasado. Te has arreglado hasta el infinito para la boda o el evento en cuestión. No has dejado detalle al azar. El maquillaje, el peinado, el vestido, los complementos. Ésta vez sí que te vas a lucir porque vas espectacular. Te sientes como una reina y vas pisando fuerte, como la supermodelo que llevas dentro.

Te sientes tan espectacular que te haces todas las fotos habidas y por haber, para inmortalizar este día en el que estás a gusto en tu piel y en tu cuerpo. Y a disfrutar del momento.

Tras la fiesta y el merecido descanso (porque salir de fiesta cansa muchísimo, sobre todo si te lo pasas fenomenal), te despiertas y te dispones a rememorar lo pibón que estabas, a presumir ante ti misma de lo es-pec-ta-cu-lar que ibas. Luego, después de una criba ya las mandarás al grupo de whatsapp. Para que quede constancia.

Pero ¡ay!, ésas fotos. ¡Ésas fotos! ¡Pero si tú no ibas así ayer! ¡Si ibas espectacular! ¿Pero qué ha pasado? ¿Pero de dónde han salido esa papada, esas cartucheras, esos hoyitos debajo de los ojos que te hacen cara de pan? ¿Y esa expresión corporal? Esos brazos que parecen tener el mismo perímetro que los anillos de Saturno, esas caderas, ¿y la cintura? ¿Dónde está? ¿Por qué pareces un soldado a punto de entrar en combate, firme y con expresión demudada? Algo ha fallado, definitivamente algo ha fallado, ¿pero qué ha sido? ¡Si estabas impresionante al salir de casa!

Aaaaaahhhh, amiga, seguramente ibas tan espectacular como recuerdas, lo que ha pasado es que has pensado en todo, en todo, menos en aprender a posar. Y ese olvido puede pagarse caro. En ésas fotos de la boda de tu hermana o de tu mejor amiga, que van a estar en el marco del salón per sécula seculorum. La cara de pan. Hasta el fin de los tiempos. El perímetro del brazo. Para que lo vean todos. Imagínate si además te pasa en las fotos de tu propia boda... Para morirse.

Pero no te preocupes, porque antes de que se masque la tragedia puedes leer estos consejos que te traigo para que no tengas que volver a pasar por ese bochorno ante ti misma nunca más, y ya de paso enseñar al resto de tu familia a posar para que todos parezcáis proceder de una larga saga de supermodelos.

Postura

Foto: @ruthroldanfoto

Lo primero para conseguir una buena foto es tener una buena postura. Eso significa sacar pecho y estirarse, pero no tanto que piensen que vas mirando por encima del hombro. Levantar levemente la cabeza y relajarse.

Curvas

Efectivamente, para potenciar las curvas que deseas enseñar y parecerte a una actriz de cine tendrás que ensayar delante de un espejo. Hay que leer con atención y seguir las instrucciones paso a paso:

Frente al fotógrafo, colocarse con la cadera levemente rotada, como a 45 grados, o sea, lo que sería justo entre ponerse de frente y ponerse de perfil. El punto medio. Colocar una pierna delante de la otra, poniendo el peso del cuerpo en la de atrás. La pierna delantera debe tener la rodilla doblada levemente y el pie apuntando al objetivo (al fotógrafo), si puede ser, elevando un poco el talón. Una de las manos se apoya en la cadera y se echa el brazo de la cadera levemente hacia atrás. El otro brazo se deja caer relajadamente a lo largo del cuerpo. No pongas ambos brazos en las caderas que puede parecer que buscas pelea o que te vas a poner a bailar un baile regional.

Sonríe

Foto: @ruthroldanfoto

Dicen que una sonrisa sincera se contagia y hace sonreír a quien la observa, incluso en las bodas y en las celebraciones. Lo que pasa es que ese instante no se prolonga de manera natural durante toda la ceremonia y celebración posterior. Por eso debes aprender a sonreír de la manera más natural posible. No vale sólo con estirar los labios y enseñar los dientes, debes también sonreír con los ojos, tener una mirada dulce y atractiva. Dicen también por ahí que si te sientes sexy y guapa saldrás más favorecida, así que piensa en algo que te haga sentir como una diosa y así será como te capte el objetivo del fotógrafo. Pero ensaya un poco antes en casa, anda, no vayamos a tener un disgusto el día de la boda y aparecer en todas las fotos con cara de tigresa.

Brillos vs. Mates

Hay bases de maquillaje más brillantes que otras, y otros productos como los iluminadores, que aplicados de manera incorrecta, pueden darte un disgusto. No a las sombras con brillo que aparte de estar un poco demodé desde mi punto de vista, en ojos no del todo jóvenes hacen más arrugas. Si todo lo que usas es brillante al final va a parecer que acababas de salir de tu clase de spinning de los miércoles. Para no fallar en este apartado lo ideal es que aprendas un par de cosas sobre cómo maquillarte y sacarte partido y que elijas los productos adecuados. Pero no te creas que eligiendo todo mate vas a triunfar. Hay muchas novias que, después de ponerse en manos de un profesional, se ven en las fotos con una cara que no es la suya, se ven mayores y con la cara sin expresión, como si fuera un lienzo. En mi opinión, en el término medio está la virtud. Elige una buena base de maquillaje y aprende a darte el toque de color que necesitas para estar radiante.

Así que memoriza: Postura, curvas, sonrisa y brillos y mates. Por el momento creo que con estos cuatro consejos, que puedes recordar fácilmente, es suficiente. Y ya sabéis, si no triunfáis en vuestras fotos es porque no me habéis hecho caso.

Las fotos son de Ruth Roldán

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