lunes, 24 abril 2017
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Fechas

España, empujada por Marruecos, Francia y los Estados Unidos, abandonó el Sahara en 1976. Para el portavoz del PSOE, don Marcelino Iglesias, aquello sucedió en 1973 o 1974. Es decir, que Franco falleció en 1969 o1970, para ser exactos. El PSOE, en 1982, arrasó en las elecciones generales, si bien podría haberlo hecho en 1980 o 1981, según don Marcelino. Al portavoz de un partido político de la importancia del PSOE no se le puede pedir que aplique con precisión la fecha en la que Alfonso X El Sabio pernoctó por vez primera en el Puerto de Santa María. Tampoco que acierte –a pesar de ser aragonés–, el día en el que Agustina de Aragón merendó con sus padres en Calatayud, y menos aún que sepa con exactitud la fecha en la que Hernán Cortés se vio obligado a desprenderse de su armadura por los picores que le producía un extraño sarpullido epidérmico que le tuvo frito durante una semana en la llanura donde hoy se alza Jalisco o Xalisco, que con la jota y la equis los mejicanos o mexicanos llevan decenios confundiéndonos. El crítico y poeta Ricardo Bada se lo escribió al político Ordaz, que escribía «México» y  pronunciaba «Méjico». «Señor licenciado Ordaz:/ si usted lo escribe con equis/ y lo pronuncia con jota,/ ¿por qué no me pide un taji/ a su manera ortodoja?». Presiento que me he ido por las ramas.

Decía que ignorar las fechas en las que se produjeron los anteriormente referidos hechos históricos, no puede ser motivo de crítica ni razón de acusación de incultura. Pero errar en dos y tres años la salida de España del Sahara, tan cercanita ella y con las repercusiones políticas y sociales que dicho abandono han arrastrado hasta la actualidad, merece la exhibición de unas enormes orejas de burro, como las que antaño se usaban en los colegios para burlarse de los alumnos torpes. Se trata de una fecha histórica triste y reciente, y recordarla es obligatorio para todo aquel que  quiera presentarse como una persona bien informada, que en un portavoz de partido político se da por hecho, aunque esa responsabilidad venga heredada de Leire Pajín.

Lo que hoy sucede en el Sahara es consecuencia de aquella fecha trágica, el 14 de noviembre de 1975, cuando, con Franco en plena agonía, se firma el Acuerdo de Madrid, por el que España entrega a Marruecos y Mauritania sus territorios saharianos. Y es en 1976, cuando nuestros últimos soldados, arrían la bandera de España y embarcan rumbo a la península dejando una tierra querida que fue provincia española y a un pueblo, el saharaui, que pretendía crear un Estado independiente. Cierto que el Polisario hizo todo lo posible para perjudicar sus propios intereses, entregándose a la todavía URSS y al enemigo natural de Marruecos, Argelia. Por Madrid pululaban sus representantes y saltaban de Bogomolov a Khelladi, los embajadores de la URSS y Argelia, respectivamente, hecho que alarmó sobemanera a los franceses y americanos. El PSOE juró lealtad y ayuda a los saharauis, y en 14 años de gobiernos socialistas no llegó a los abandonados del Sahara ni ayuda ni lealtad. Pocos años atrás, con Zerolo de la mano, Trinidad Jiménez no paró de dar el tostón con la independencia del «Sahara Libre». Ahora está con Marruecos «por razones de Estado». Esta mujer es de lo que no hay. Todo sucedió antesdeayer, aunque Marcelino Iglesias nuble las fechas y se equivoque.

El Sahara les importa un bledo.
 

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