martes, 04 agosto 2015
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Arresto domiciliario para el mayordomo del «Vatileaks»

  • El único acusado por las filtraciones vaticanas aguarda ahora el posible juicio o la absolución

Tras casi sesenta días de detención en las dependencias vaticanas, Paolo Gabriele, el ayudante de cámara del Papa, ha pasado a arresto domiciliario por orden del juez instructor del Tribunal Vaticano que lleva el caso, Piero Antonio Bonet. Así lo anunció ayer a través de una nota el director de la sala Stampa, el padre Federico Lombardi.

Gabriele «residirá en sus habitaciones, con su familia, en el Vaticano, cumpliendo con las disposiciones del juez sobre contactos y relaciones con otras personas», manifestó el portavoz de la Santa Sede. El juez Bonet interrogó nuevamente al acusado ayer y fruto de ese interrogatorio estimó que no era necesario mantener al mayordomo detenido en la Gendarmería Vaticana.

El «topo» del «caso Vatileaks» ha permanecido en prisión preventiva nueve días más de los previstos por la jurisdicción vaticana. A pesar de que había expirado el periodo de custodia cautelar, el pasado 12 de julio se decidía prolongar la detención de Gabriele para que el juez instructor pudiera seguir recabando testimonios en torno al caso de filtración de documentos de la Santa Sede. Gabriele ha sido sometido desde su arresto a varios interrogatorios y el pasado 11 de junio su abogado pidió al juez  su puesta en libertad. El letrado del mayordomo, Carlo Fusco, sostiene que su defendido actuó solo y no formaba parte de ninguna conspiración. Según explicó el jesuita Lombardi, el próximo paso en el caso será la imputación formal por el delito de robo con agravantes o que el juez considere la absolución. «El juicio, si se produce, será a finales de otoño», sentenció el portavoz.

Por su parte, la comisión cardenalicia creada en el mes de abril para investigar la procedencia y alcance de las filtraciones se encuentra ultimando sus trabajos. El grupo dirigido por el cardenal español Julián Herranz prevé dar a conocer al Papa un primer informe en cuestión de días. El Pontífice sigue la evolución de las pesquisas y ha departido con diferentes jefes de dicasterios y varios cardenales para intercambiar «consideraciones y sugerencias».

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