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El huracán se queda en tormenta tropical a su paso por Nueva York y deja al menos 18 muertos

Obama a por el voto de «Irene»

El huracán Irene azotó ayer Nueva York con fuertes vientos y lluvias torrenciales, dejando sin electricidad e inundando algunas calles desiertas del bajo Manhattan, pero finalmente no se produjo la temible devastación mientras el huracán perdía fuerza. Irene fue degradado a tormenta tropical ayer por la mañana después de entrar por la Costa Este norteamericana, dejando 18 muertos –en Connecticut, Carolina del Norte, Virginia, Florida y Maryland– 4,5 millones de personas sin electricidad y obligando a cancelar más de 10.000 vuelos.

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Nueva York.

Tiempo de lectura 2 min.

28 de agosto de 2011. 22:34h

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Nueva York. 29/8/2011

Aunque debilitada, la tormenta provocó un fuerte oleaje que golpeó duramente contra las costas y provocó inundaciones en los barrios expuestos al mar. En Manhattan llegó a haber 30 centímetros de agua en el South Street Seaport antes de que la marea comenzara a retroceder. El distrito financiero de Wall Street parecía muy afectado, al igual que la Zona Cero, donde se está a punto de conmemorar el décimo aniversario del ataque a las desaparecidas Torres Gemelas. A pesar del huracán, está previsto que el edificio de la Bolsa comience hoy lunes su actividad.

La ciudad que nunca duerme
Calles normalmente bulliciosas de Nueva York aparecían en su mayoría tranquilas después de que las autoridades ordenaran a decenas de miles de residentes evacuar las áreas bajas y tras cerrar el metro, aeropuertos y autobuses.

Pero a medida que las aguas se se diluyeron, los turistas empezaron a aventurarse a visitar Times Square, en Nueva York, donde los espectáculos de Broadway habían sido cancelados. En Washington, la capital, se evitaron daños mayores. Algunos puentes estaban cerrados, pero los aeropuertos permanecían abiertos y el tránsito fue el habitual en un día normal. «Parece que esquivamos un misil», dijo el alcalde de Ocena City, en Maryland.

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, había advertido a los neoyorquinos que «Irene» era una tormenta que podía poner en riesgo muchas vidas e instó a quedarse en casa para evitar las inundaciones o el riesgo de ser electrocutado por cables de electricidad caídos. Cerca de 370.000 residentes de Nueva York fueron obligados a abandonar sus hogares en las zonas bajas en Brooklyn, Queens y Manhattan.

Tras atravesar Nueva York, la tormenta tropical, que avanzaba a 96 kilómetros por hora según el último informe del Centro Nacional de Huracanes, se dirigía anoche hacia Nueva Inglaterra. Según una primera evaluación, los daños económicos ocasionados por Irene podrían situarse entre los mil y los 2.000 millones de dólares.

Este año ha sido uno de los más extremos en lo que al clima se refiere para la historia de EE UU, con 35.000 mil millones de dólares en pérdidas por las inundaciones, los tornados y las olas de calor. El presidente Barack Obama, que acortó sus vacaciones para regresar a la Casa Blanca, ha mantenido una estrecha vigilancia sobre los preparativos del huracán con el objetivo de evitar otro «Katrina» –y el error de cálculo de su antecesor, George W. Bush–, demostrando músculo político. Una buena gestión de un desastre natural como el «Irene» será clave para evitar que su imagen se vea aún más deteriorada. La secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Janet Napolitano, afirmó que «lo peor de "Irene" ya ha pasado», pero remarcó que «todavía es potencialmente peligrosa». Reuters

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