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¿El nuevo líder de la UE?

El discurso ha estado plagado de simbolismo, pero ha evitado detallar cómo lograr más integración o una Europa a múltiples velocidades

Philippe Marliere. 

Tiempo de lectura 4 min.

27 de septiembre de 2017. 03:25h

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Philippe Marliere.  27/9/2017

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¿Podrá Macron contagiar su entusiasmo europeo a Merkel?

–Es muy difícil de decir, pues ha sido un discurso muy francés. Encuentro varios asuntos tradicionales que ya han usado presidentes galos en las últimas décadas. Es lo suficientemente amplio como para acomodar a Alemania y lo que Berlín quiere en Europa. Por ejemplo, una Europa a varias velocidades, en la que unos países más cercanos estarán más integrados que otros, eso le gustará oír a Alemania, pues podrá conseguir más integración con otros Estados más pequeños. Sin embargo, las medidas de los impuestos a las empresas y a las transacciones europeas son ideas tradicionales de las izquierda y eso no estoy seguro de que le interese a Berlín. Tampoco aumentar el presupuesto. Sí podrá aceptar más control a la democracia europea. Esta intervención es muy general, faltan los detalles. Desde Charles de Gaulle ya he oído este tipo de discursos, es decir, que no es enteramente revolucionario, pero esencialmente el de una Europa a varias velocidades, con círculos concéntricos, gustará a Alemania y habrá países que quieran formar parte. Pero otra vez no dio ningún detalle de cómo hacerlo. También ha habido algún «truco», como el de la propuesta de que la mitad de los eurodiputados sean elegidos en listas abiertas transaccionales. Interesante, aunque entre la idea y su implementación hay una gran diferencia.

¿Qué reformas son realistas y cuáles imposibles?

–Probablemente lo más realista, porque Alemania y Francia tienen un interés en hacerlo pronto, es intentar simplificar la UE, aligerar las instituciones europeas y hacer que todo el sistema sea más fácil. Por ejemplo, reducir el número de miembros de la Comisión Europea a 15, para que funcione mejor. Este tipo de ideas son las que quiere seguir avanzando. Una UE más simple, eficiente y transparente. Todos los políticos prometen transparencia y más democracia, pero al final no hacen nada al respecto. La idea de reducir y hacer la maquinaria europea más fácil es algo que sí tratarán de hacer. Porque Reino Unido se va, y el que las relaciones entre Alemania y Francia puedan volver a empezar será un hecho. Macron quiere, y hay que saber si Merkel quiere ser un socio tan cercano como a finales de los 80 lo fue Kohl de Mitterrand. ¿Volvemos a un eje franco-alemán seguido de un núcleo de países como Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, España e Italia? Esto no significa el fin de la UE de los 27, sino que unos diez países apuesten por una mayor integración europea en algunos asuntos políticos, económicos y financieros.

¿Es Macron el único líder carismático amante de Europa en la actual UE, con tantos euroescépticos contra la migración y a favor de menos Europa?

–Es cierto que el presidente francés da discursos simbólicos y formales. Ayer eligió la prestigiosa universidad de la Sorbona, al igual que el que dio recientemente en Atenas: Macron tiene un interés claro en Europa y en defender sus valores, principios como la solidaridad y la relación entre sus Estados miembros. Pero el problema es que sus palabras, sus discursos, no se corresponden con sus actos. Respecto a la solidaridad y los nuevos impuestos a empresas, no es exactamente lo que está haciendo en Francia, donde entre sus políticas económicas ha flexibilizado el mercado laboral, con menos protección a los trabajadores, el fin de los impuestos a las grandes fortunas... Al igual que con los refugiados y la libertad de movimiento, hay una contradicción entre lo que propone para Europa y lo que hace en Francia, de ahí la pérdida de popularidad entre su electorado desde que fue elegido. Merkel es mucho más reservada y da menos discursos y ha acogido a un millón de refugiados. Al final la política es hacer cosas, no sólo discursos.

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