domingo, 20 agosto 2017
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Internacional

Un grupo de 56 reservistas israelíes se niega a unirse a las filas de su Ejército

Un grupo de 56 reservistas israelíes han publicado este miércoles una carta abierta en el diario estadounidense 'The Washington Post' negándose a unirse a la fuerza de reserva del país, asegurando que lamentan haber sido parte de un Ejército que tienen un papel central en la opresión del pueblo palestino. "Somo más de 50 israelíes que fuimos soldados y que ahora declaramos nuestro rechazo a ser parte de la reserva. Nos oponemos al Ejército israelí y a la ley de reclutamiento, en parte porque nos rebelamos contra la actual operación militar (contra la Franja de Gaza)", ha indicado Yael Even Or, una de las firmantes.

"Sin embargo, la mayoría de las firmantes son mujeres que no tendrían que combatir. Para nosotros, el Ejército es defectuoso más allá de la operación 'Margen Protector' o incluso la ocupación", ha agregado. "Nos oponemos a la militarización de Israel y las políticas discriminatorias del Ejército", ha argumentado.

En este sentido, Even Or ha dicho que "un ejemplo es que las mujeres son frecuentemente relegadas a posiciones de secretaría", mientras que otro caso presentado es "el sistema que discrimina a los 'mizrahi' --judíos de países árabes--, que no cuentan con una representación justa en las unidades más prestigiosas, lo que determina gran parte del camino profesional en la sociedad israelí una vez se reincorporan a la vida civil".

"En Israel, la guerra no es sino la política a través de otros medios. Israel no es capaz de pensar en una solución a un conflicto político más allá de la lucha física, por lo que es propenso a los ciclos sin fin de violencia. Y cuando disparan los cañones no se ha de escuchar ninguna crítica", ha añadido.

Asimismo, Even Or ha recalcado que "la petición tiene una urgencia especial debido a la brutal operación militar que tiene lugar en estos momentos". "A pesar de que los soldados en combate son los que protagonizan la guerra, su trabajo no sería posible sin los múltiples papeles de administración que la mayoría de nosotros ocupamos", ha explicado.

En su carta, los firmantes han sostenido que "las tropas que operan en los Territorios Palestinos Ocupados no son las únicas que aplican los mecanismos de control sobre las vidas de los palestinos". "En realidad, todo el Ejército está implicado", han dicho.

"Mientras el Ejército siga existiendo con su estructura actual, su lenguaje e ideología nos controla: dividimos el mundo en bueno y malo según las categorías militares; el Ejército es una autoridad que dice quién vale más y quién menos en una sociedad, quién es más responsable de la ocupación, quien puede vocalizar su resistencia y quien no, y cómo pueden hacerlo", han argüido.

En este sentido, han valorado que "el Ejército juega un papel central en todo plan de acción y propuesta debatida a nivel nacional, lo que explica la ausencia de cualquier argumento real sobre una solución no militar a los conflictos de Israel con los países vecinos".

"Los residentes palestinos de Cisjordania y la Franja de Gaza no tienen derechos civiles ni se respetan sus Derechos Humanos. Viven bajo un sistema legal diferente del de sus vecinos judíos, lo que no es culpa exclusiva de los soldados que operan en esos territorios", han asegurado.

Asimismo, han indicado que durante su servicio militar vieron o participaron en "la discriminación estructural contra la mujer", y "el acoso sexual contra algunas de ellas", que han descrito como "una realidad diaria para algunas de ellas".

"Algunos de nosotros vimos como la burocracia canaliza deliberadamente a estudiantes técnicos a posiciones técnicas, sin darles la oportunidad de jugar otro papel. Hicimos cursos con gente que se parecía a nosotros, en lugar de facilitar la mezcla que el Ejército afirma hacer", han argumentado.

"Todos participamos, en un nivel u otro, en esta ideología y jugamos a ser 'el buen israelí' que sirve lealmente en el Ejército. El servicio nos hizo avanzar en nuestras posiciones en las universidades y el mercado laboral. Conseguimos contactos y nos beneficiamos del calor del consenso israelí, pero por las razones anteriormente enumeradas, los beneficios no compensan los costes", han remachado.

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