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Venezuela negocia contrarreloj con sus acreedores para evitar la suspensión de pagos

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Ángel Sastre Corresponsal en Iberoamérica.

Tiempo de lectura 4 min.

14 de noviembre de 2017. 03:31h

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Ángel Sastre Corresponsal en Iberoamérica. 14/11/2017

Ayer estaba programada una reunión crucial con acreedores en Caracas para discutir su plan de renegociación de la deuda externa, al tiempo que tenedores de bonos analizaron en Nueva York el retraso de sus pagos, entre fuertes temores de un default. Lo que el gobierno trata es de ganar tiempo y dinero, con el que financiar la campaña de cara a las presidenciales del 2018.

El presidente Nicolás Maduro aseguró que Venezuela "nunca" se declarará en default, al renovar a los tenedores su invitación al encuentro para renegociar la deuda del país y su petrolera PDVSA, de unos 150.000 millones de dólares.

Analistas consultados por LA RAZÓN auguran poco éxito a la cita, pues las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela prohíben a sus inversionistas negociar deuda venezolana. Un 70% de los tenedores de bonos son estadounidenses y canadienses.

Además, Maduro nombró como principales negociadores al vicepresidente Tareck El Aissami y al ministro de Finanzas Simón Zerpa, a quienes Estados Unidos sancionó y prohibió a sus ciudadanos tratar con ellos. “Es un claro desafío al Imperio, pareciera que el presidente quisiera mandar un mensaje tajante, sabe que tiene clausulas que le protegen y podría alargar los procesos legales durante años” asegura José Ligio, analista de la Universidad Andrés Bello.

Una hora antes en Nueva York, el comité de la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que reúne a tenedores de deuda, evaluaban el retraso del pago de 1.161 millones de dólares del bono 2017 de PVDSA, que el gobierno dice ya transfirió aunque los acreedores no lo habían recibido el viernes.

Un incumplimiento puede ser declarado por las agencias de calificación, por el gobierno o por los grandes acreedores, por ello una evaluación negativa de la ISDA desencadenaría –en un posible futuro y tras pasar por tribunales- un default selectivo –solo una parte de la deuda- y el pago de los seguros CDS (Credit Default Swaps).

Rusia y China al rescate

Las agencias Fitch, Standard and Poor's y Moody's rebajaron la calificación de la deuda ante la posibilidad de que el país con las mayores reservas petroleras del mundo caiga en cesación de pago en el corto plazo.

Los expertos coinciden en que Venezuela, con una economía devastada y reservas internacionales de solo 9.700 millones de dólares, terminará en default, aunque divergen sobre cuándo lo hará. El viernes vencieron 81 millones de intereses del bono PDVSA 2027, aún sin anuncio oficial de pago, y ayer Venezuela debía pagar otros 200 millones en rendimientos.

En lo que resta del año debe cancelar al menos 1.470 millones de dólares y para 2018 tiene obligaciones por más de 8.000 millones de dólares. En estas dificultades, Maduro anunció avances en renegociaciones con sus aliados: las gestiones con China -al que se adeuda unos 28.000 millones- "marchan perfecto", y esta semana se firmará un acuerdo que reestructura 3.000 millones de los 8.000 millones de deuda con Rusia.

Pero en 2018 se celebrarán elecciones presidenciales, por lo que según Eurasia Group "un incumplimiento liberaría recursos para financiar importaciones, dándole a Maduro impulso político a corto plazo para buscar la reelección".

A mediano y largo plazo un default agravará la crisis de un país con cuatro años de contracción (36%) y en hiperinflación, que deberá encarar litigios y el posible embargo de activos de PDVSA en el exterior, como CITGO, filial en Estados Unidos.

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