domingo, 23 julio 2017
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Andalucía

Elogio de lo cotidiano

  • El Museo Carmen Thyssen Málaga acoge hasta el próximo 10 de septiembre la exposición “La apariencia de lo real”

“Bodegón con cucharrillas”, de César Galicia
“Bodegón con cucharrillas”, de César Galicia
La Razón

Un sencillo plato de duralex con unos membrillos, pintado por Isabel Quintanilla (Madrid, 1938), recibe al visitante de la nueva exposición del Museo Carmen Thyssen Málaga: “La apariencia de lo real”. Es una imagen que condesa a la perfección el realismo español de la segunda mitad del siglo XX, protagonista de la muestra que se podrá ver hasta el 10 de septiembre y en el que sus autores han convertido el mundo que les rodea en objeto de atención preferente de su obra, cargado de emociones, recuerdos y sugerencias. Ante las pinturas, esculturas y dibujos seleccionados para la exposición, el espectador se sorprende por la habilidad de los artistas para imitar el aspecto externo de las cosas: sus texturas, su volumen, su corporeidad, su color. Pero, sobre todo, le atrapa el poder de evocación de esas obras sencillas que traen a nuestra memoria un olor, la infancia, a los ausentes, la vida diaria que nos suele pasar inadvertida pero que da sentido a nuestra realidad. Este realismo intimista o cotidiano, común a los artistas representados en la exposición, desde los llamados «realistas de Madrid», reunidos por amistad y lazos familiares en torno a Antonio López, hasta los más jóvenes como Manuel Franquelo o César Galicia, se plasma sin embargo en ellos de formas muy diversas dando a lugar a muchos realismos personales, tantos como artistas. No hay pues unas reglas fijas para pintar un cuadro realista, pero sí un elemento que lo determina todo: la luz. De ella dependen el volumen, el color, las texturas, el espacio y la apariencia de realidad de estas obras. Capturar la luz es pues el objetivo compartido por estos maestros de la observación, autores de un arte de elaboración lenta, cuyo ritmo de ejecución viene determinado por el deseo de atrapar un instante fugaz, una iluminación efímera, la que hace que todo tenga una determinada apariencia, que para nuestros ojos es la de lo real. Toda una invitación para nuestra percepción.

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