Ruedas pelig.rosas

El ocio también tiene derecho a ser accesible. Os sorprenderéis con lugares o rincones curiosos que a priori pueden parecer infranqueables para una persona en silla de ruedas. El mundo de la discapacidad tiene aquí una voz.

  • El Símbolo Internacional de Accesibilidad (SIA) en el parque Mini Hollywood de Tabernas (Almería) Foto: Miguel Pelemu
    El Símbolo Internacional de Accesibilidad (SIA) en el parque Mini Hollywood de Tabernas (Almería) Foto: Miguel Pelemu

Turismo accesible: un derecho, no un negocio de 10.000 millones

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Emerre

Empeñada en encontrar rincones accesibles para todos. Pesadilla de los escalones, de las puertas estrechas, de las barreras de todo tipo. Pero sobre todo, de la intransigencia y la intolerancia. Puedes leer más en www.pelig.es

En el mundo se calcula que hay unos 500 millones de personas con alguna discapacidad, cifra que se usa muy a la ligera para hablar de potenciales usuarios de un turismo accesible, y abrir así esperanzas de negocio. Pero la mayoría de las personas que hoy trabaja, lucha y pone en marcha diferentes iniciativas por un turismo accesible lo hace porque considera que el turismo y el ocio es un derecho de todos que ayuda al desarrollo como persona y ha sufrido en su entorno dificultades para poder visitar algún sitio.

En la época actual de crisis, los empresarios, los emprendedores, los dueños de establecimientos hosteleros retuercen su ingenio en busca de clientes para mantener su negocio abierto. Ese ingenio las lleva a pensar en los 80 millones de personas que hay en Europa con movilidad reducida, o en los 10.000 millones de euros que genera el sector en Estados Unidos al año, o los 2.500 que mueve anualmente el mercado alemán de las personas con discapacidad al igual que el de Reino Unido.

Pero por muchos millones que se muevan, por mucho nicho de mercado que exista, España todavía está lejos de ser un lugar cómodo para el turista con movilidad reducida, sobre en todo en los entornos rurales. Por eso es necesaria la existencia de guías vividas, de webs compartiendo accesibilidad, de personas que relaten sus experiencias, más que la difusión de las medidas exactas de los lugares. La mejor forma de saber si un sitio es cómodo para una persona con movilidad reducida es conocer la experiencia de quien ya ha estado allí. Y si esta información llega, por ejemplo, a ese 37% de alemanes con alguna discapacidad que no viaja por temor a no encontrar en los posibles lugares de destino una accesibilidad adecuada a sus necesidades, quizás cambiarían de opinión y de clientes potenciales pasarían a ser consumidores y turistas por unos días.

Ayer en un congreso en Toledo sobre las tecnología de la accesibilidad, en una mesa redonda titulada: "Accesibilidad, palanca de éxito en el turismo" se dictaminó que el turismo accesible presenta una oportunidad de negocio para los 500 millones de personas con discapacidad, pero yo matizaría esta afirmación: "El turismo accesible presenta una oportunidad de normalización para 500 millones de personas en el mundo"; y la mesa redonda debería haber sido sobre "Accesibilidad, palanca de éxito en la vida". Pero seguramente bajo estos epígrafes no muchos empresarios se animarían a invertir en accesibilidad, y mucho menos en turismo inclusivo.

Más información en www.pelig.es

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