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Egipto: El misterio del vacío de la pirámide de Keops

Un equipo de arqueólogos descubre mediante el uso de partículas un gran espacio en el interior del mausoleo que podría dar claves sobre su construcción

  • Ubicación de la cámara secreta en el interior de la pirámide /ScanPyramids mission/Science
    Ubicación de la cámara secreta en el interior de la pirámide /ScanPyramids mission/Science
David Hdez. De la Fuente.  Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

03 de noviembre de 2017. 02:35h

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David Hdez. De la Fuente.  Madrid. 2/11/2017

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En el interior de la gran pirámide, la cámara del rey, aquella que albergaba entre un gran despliegue de objetos lujosos el cuerpo momificado del faraón, estaba pertrechada de todo tipo de enseres personales y que formaba parte de la vida cotidiana, e incluso, comida y paisajes en elaborada decoración. Se trataba de hacer la estancia en el más allá lo más agradable posible para una de las almas del muerto, el llamado «ka», representado iconográficamente como unas manos por encima del cuerpo del faraón difunto, que encarnaba el hálito o impulso vital que daba energía al cuerpo, de una manera semejante a lo que fue el «thymos» en el mundo griego. Era el alma que quedaba anclada a la pirámide para que pudiera, junto al cuerpo del finado, vivir para siempre en aquel lugar de poder. A partir de allí, la otra alma egipcia, el «ba», representada ésta por una cabeza con alas, y más cercana a nuestra noción occidental de alma –heredada de la «psyche» griega clásica y del alma cristiana–, emprendía el vuelo a la otra realidad trascendente o bien al mundo de los dioses.

El fascinante mundo postmortem de los faraones, tan ajeno a nuestras concepciones actuales y tan difícil de investigar por los historiadores de la religión, está indisolublemente ligado a las pirámides, los monumentos emblemáticos del mundo egipcio que constituyeron una maravilla de la Antigüedad y que ya admiraron a los primeros occidentales que contemplaron sus enigmáticas siluetas. Pero aun hoy los oscuros recovecos de estas formidables construcciones siguen planteando grandes misterios y numerosos interrogantes por resolver que la egiptología –en el fondo una disciplina muy reciente si tenemos en cuenta que hace relativamente poco, en el siglo XIX, se descifraron los jeroglíficos– todavía no ha sido capaz de iluminar totalmente. Estas incógnitas tienen que ver no únicamente con la manera de construirlas sino, sobre todo y de forma más intrigante, con la compleja ideología que reflejan, entre religión y política, y las concepciones del mundo postmortem en Egipto. Aún hoy siguen siendo el objeto principal de esa «egiptomanía» que atrapó la imaginación de Occidente ya desde época de los griegos de Herodoto.

Lo que no sabíamos es que la ciencia moderna, y en concreto la física, en sus más recientes teorías y herramientas podría aportar luz sobre estos temas. Si en los últimos años la interacción entre el estudio de la antigüedad y ciencias como la astronomía ha desvelado un nuevo y fecundo campo de estudios como es la arqueoastronomía, que examina la construcción de monumentos según parámetros astronómicos, ahora constatamos cómo la física, y en concreto los muones, partículas elementales masivas que solo pueden encontrarse en los rayos cósmicos, pueden ayudar a comprender mejor los secretos de las pirámides. Se trata no solo de las estructuras básicas, sino también de ciertas actividades que todavía nos apasionan con respecto a las pirámides. En concreto, un reciente estudio publicado en la revista «Nature» da fe de manera pormenorizada de los avances de un equipo internacional de arqueólogos basado en la universidad japonesa de Nagoya que han utilizado estas partículas elementales de alta energía, que se generan cuando los rayos cósmicos chocan contra nuestra atmósfera, para detectar novedades en la la pirámide de Keops.

Legitimación divina

La conocida como Gran Pirámide, edificada durante el reinado del faraón Keops, que gobernó entre 2509 y 2483 a.C., y situada en la explanada de Giza junto a El Cairo, es un símbolo muy importante de un momento de transición de la IV Dinastía, en el Reino antiguo, cuando los monarcas tenían especial necesidad de legitimación divina en el culto del dios sol Ra, después del asentamiento de los monarcas anteriores ante su pueblo, basada con preferencia en Horus. Gracias a las trayectorias de los muones, que son diversas cuando se mueven a través de piedra o a través del aire, los investigadores, en un grupo internacional encabezado por Mehdi Tayoubi y Kunihiro Morishima, han podido sondear la pirámide en busca de nuevas cavidades cuya existencia se podía sospechar pero de las que hasta la fecha no había certeza. Así, frente a las formaciones sólidas se ha encontrado constancia de un nuevo espacio vacío y de grandes dimensiones justo sobre la gran galería que conecta la cámara del rey y la de la reina. Ahora habrá que constatar mediante los métodos arqueológicos tradicionales lo que allí pueda haber, encontrando acaso una entrada para investigarlo. Las dimensiones del espacio vacío, en todo caso, son impresionantes y permiten especular que los hallazgos pueden ser importantes, ya que se estima en unos 30 metros de longitud, algo menos del tamaño, para hacernos una idea, de un avión modelo Boing 747. Los investigadores pudieron visualizar este gran espacio vacío mediante la utilización de tres técnicas diferentes de detección de muones y rastreando sus trayectorias a través de la piedra. Aunque todavía es pronto para conocer qué papel podía desempeñar este vacío y qué nos puede decir sobre la estructura, supone una vía de estudio bastante interesante de cara al estudio de futuras indagaciones de los arqueólogos interesados en las técnicas de construcción de las pirámides. Quizá este espacio proporcione nuevas claves acerca de cómo se construyeron estos mausoleos: hay una sección transversal similar a la de la Gran Galería, que se encuentra debajo del vacío descubierto. Otra posible vía de investigación tal vez permita llegar a conocer algo más sobre esa misteriosa pervivencia postmortem de los faraones que tanto sigue interesando, en la comunicación entre dos cámaras clave de la pirámide. No es de extrañar, en todo caso, que puedan salir a la luz nuevos y ricos ajuares, inscripciones o decoración que cambien sustancialmente lo que sabemos hasta ahora sobre el contexto de la pirámide. Como quiera que sea, finalmente, queda una vez más demostrada la enorme utilidad de la colaboración entre diversas disciplinas científicas y humanísticas en pos del redescubrimiento del mundo antiguo, en un entorno tan evocador y siempre tan popular como el egipcio. Sin embargo, las primeras críticas llegaban ayer por parte del Ministerio de Antigüedades egipcio, que acusó al equipo investigador del proyecto Scanpyramids de haberse precipitado y de haber usado términos propagandísticos.

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